Jiutepec, Morelos. Sin duda, el triunfo electoral de junio significó para el PAN una sacudida de conciencias que lo llevó a reagruparse, dejar de lado disputas internas por el poder y privilegiar la unidad.
Por eso la insistencia del presidente nacional panista Ricardo Anaya y de los gobernadores electos de Chihuahua Javier Corral y Miguel Ángel Yunes de Veracruz en materia de unidad partidista que implica disciplina.
Marko Cortés Mendoza, coordinador de la diputación federal del PAN que, en esta localidad del estado de Morelos gobernado por el perredista Graco Ramírez, celebra su tercera reunión plenaria, en su mensaje en el acto inaugural recapituló:
“Estamos por cumplir un año de que inició la 63 Legislatura, sin duda hoy vivimos en un México muy distinto al México que vivimos cuando arrancó esta nueva Legislatura.”
En efecto, en un año el escenario político partidista, el mosaico nacional cambió sustancialmente. El PRI no pasó la prueba de las urnas y se registró el retorno del PAN que, de la mano del PRD en algunas entidades, demostró la consecuencia de limar asperezas y amainar desencuentros, tanto que la corriente calderonista arrió beligerancias y dejó en paz a los maderistas.
Ayer, en su mensaje, Marko oteó las fisuras que, al final heridas políticas, abonan al proyecto albiazul de recuperar el máximo cargo de elección popular en México y retornar a Los Pinos.
“Hoy vemos un PRI-gobierno desprestigiado, buscando de todas formas reivindicarse y sin éxito. Un PRI-gobierno que está amenazado por la legalidad y el combate a la corrupción. Un PRI que intentó gobernar con sus reglas de siempre en un México que ya es diferente”, refirió Cortés, a quien dos derrotas en busca de ser presidente municipal de Morelia, Michoacán, no mermaron sus ánimos. La tercera es la vencida, aunque sin duda en el futuro de Marko hay otras opciones.
Y el legislador michoacano advierte: “Acción Nacional está de regreso y tenemos ahí un patrimonio que debemos de cuidar, que se llama confianza ciudadana, confianza cimentada en nuestros buenos resultados, confianza cimentada en la congruencia, en la unidad, en la decencia pública; confianza cimentada en lo que lo que decimos nosotros lo hacemos, en que somos congruentes y en que somos consistentes”.
Y rubricó su mensaje: ¡Estoy seguro que en el 2018 vamos a ganar la presidencia de la República!
Así, este panismo legislativo reunido en esa localidad recuerda a aquellos cónclaves priistas que festejaban la derrota del vecino de enfrente y se aprestaban a ir por más, por aquel carro completo. Ayer, su líder, Ricardo Anaya, respaldó y ponderó a los gobernadores panistas electos, a los diputados que han cerrado filas y prohijado la unidad.
Por eso, dijo Anaya, “hoy en el PAN decimos: estamos llenos de esperanza, estamos felices por el triunfo electoral, pero tenemos los pies bien puestos en la tierra, nosotros no nos vamos a marear”.
Y les pidió el punto toral, que cuiden la unidad, la unidad del Partido Acción Nacional, un resultado como el del 5 de junio siempre es multicausal, son muchos los factores que lo explican, pero no hay duda uno de ellos, un factor central fue la unidad en el Partido Acción Nacional”. Y el PAN está de retorno, más allá de las alianzas coyunturales. Digo.
Martes. Por cierto, la presidencia de la mesa directiva de la Cámara de Diputados, en el segundo año de la 63 Legislatura federal, corresponde al Partido Acción Nacional y, en esa reunión plenaria habrá de decantarse el grupo de aspirantes. Unos dicen que será Federico Döring, otros que Gustavo Enrique Madero. Ricardo Anaya se negó a dar luz respecto del candidato a ocupar ese cargo; no rechazó que entre hoy y mañana se sepa quién será pospuesto por el coordinador Marko Cortés al pleno camaral para su aprobación.
¿Está en tu corazón la mesa directiva?, pregunté a Madero. “Siempre ha estado”, respondió sonriente. Conste.

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