Todavía causan asombro hechos como el enfrentamiento a balazos ocurrido ayer en un panteón de la localidad de Mangas, en Tezontepec de Aldama, y que dejó, hasta anoche, cinco personas fallecidas. Aún no nos acostumbramos y vemos con estupor cómo nuestra entidad está cada vez más lejos de la tranquilidad que presumían exgobernadores y funcionarios públicos. Hoy somos testigos de enfrentamientos a balazos en sitios que se supone son sagrados. Tezontepec de Aldama es hoy uno de los municipios que padecen de violencia crónica debido a la presencia de grupos de huachicoleros que, al estilo de bandas de narcotraficantes, disputan el territorio. El alcalde de ese municipio enclavado en el Valle del Mezquital Pedro Porras ha hecho llamados tanto al gobierno estatal como al federal para que lo apoyen en una lucha para la cual el ayuntamiento no está preparado. El enfrentamiento de ayer no es el primero y, todo parece indicar, tampoco el último. Hoy el alcalde dará una conferencia de prensa donde, seguramente, apelará al apoyo de fuerzas federales y estatales. ¿Tendrá cobijo con la llegada del nuevo gobierno encabezado por Andrés Manuel López Obrador? Ya veremos si la administración morenista tiene mayor sensibilidad o si su estrategia antihuachicoleo surte efecto en esa parte de la geografía hidalguense que hoy parece perdida. De filón. Versiones periodísticas apuntan a que el desabasto de gasolina en regiones de Hidalgo y en al menos ocho estados de la república tiene un mismo origen: el robo de combustible. Ese delito se convirtió, sin duda, en uno de los desafíos más complejos para los gobiernos en todos sus niveles.

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