El Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) se firmó en 1992 y su entrada en vigor fue a partir de 1994, su implementación de forma inmediata incentivó la llegada de fuertes flujos de inversión extranjera directa (IED), los cuales presentan un posicionamiento claramente sectorizado y regionalizado, en otras palabras, 45.26 por ciento de la IED que entra al país se ha posicionado en la industria manufacturera, seguida de la industria del trasporte que captó 10.82 por ciento y el sector de la construcción con una atracción de 10.28 por ciento; las divergencias se acentúan aún más al identificar que 70 por ciento de la IED se ha situado en cinco entidades federativas: Ciudad de México, Estado de México, Coahuila, Nuevo León y Chihuahua.

La literatura económica ha demostrado que la inversión productiva es un elemento que apuntala el crecimiento y desarrollo de un país, un paso previo a la inversión es el ahorro, si no se tiene ahorro a nivel país, se dificulta del proceso de inversión; México no es un país autosuficiente en materia de ahorro, el ahorro interno es escaso, por ello, al igual que muchas otras economías, nos vemos en la necesidad de importarlo y lo hacemos en forma de IED; las discrepancias nacionales se ven claramente reflejadas en el estado de Hidalgo, entidad que en 2014 ocupó el último lugar nacional en la recepción de flujos de IED; esa situación muestra una mejora relativa, pues al 2017 obtuvimos la posición 19 como receptores a nivel nacional.

El ahorro lo podemos encontrar en tres formas: ahorro interno (proviene de las familias y empresas), ahorro gubernamental (recursos públicos) y ahorro externo (es efectuado por agentes extranjeros); de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) el ahorro bruto, integrado por el ahorro interno y el ahorro que proviene del resto del mundo en el cuarto trimestre de 2017 se situó en 5 billones 200 mil millones de pesos, lo que equivale a 22.9 por ciento del producto interno bruto (PIB), de ese total, 4 billones 957 mil millones de pesos conciernen al ahorro interno, el resto es ahorro externo, al cual deben sumarse los flujos de IED.

Uniendo la información anterior es posible afirmar que la industria es el sector que para su adecuado desarrollo, más necesidad, tiene un ahorro externo traducido en IED.

Desde la implementación del TLCAN al 2017, 82 por ciento de la IED se destinó al desarrollo de las manufacturas, 8 por ciento a la minería, 7 por ciento a la construcción y tan solo el 3 por ciento a la generación de electricidad y agua. Pero, ¿de dónde provienen los recursos?, en su mayoría la IED que llega a México tiene nacionalidad estadunidense, en el primer trimestre del presente año, 43.6 por ciento del total que ingresó a México por ese concepto provino de Estados Unidos, 18.2 por ciento es capital español, y en tercer lugar se colocó Canadá, seguido de Australia, Países Bajos y Japón.

Dentro de la industria manufacturera, es el sector automotriz el que mejor se ha insertado al mercado internacional, mediante su posicionamiento dentro de las cadenas globales de valor la importancia es de tal nivel que México se encuentra dentro de los cinco primeros lugares como potencia exportadora de vehículos ligeros; el resto de la industria nacional no comparte el dinamismo de ese sector, la desventaja de esa situación es que ante situaciones de gran incertidumbre, como la renegociación del TLCAN, la industria mexicana, con el sector automotriz a la cabeza, enfrenta una coyuntura al parecer desfavorable, dadas las peticiones de Estados Unidos, vinculadas al tema automotriz.

Básicamente, la economía norteamericana plantea un acuerdo con las siguientes características: entre 40 y 45 por ciento del contenido de los vehículos deberá ser fabricado por trabajadores que reciban un salario de al menos 16 dólares por hora, el contenido regional de cada automóvil deberá pasar de 62.5 por ciento a 85 por ciento, y de ese porcentaje, 50 por ciento debe ser contenido estadunidense, dado que México carece de autosuficiencia financiera y económica, la renegociación del TLCAN se desarrolla en términos de desventaja para México.

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