Al alcalde perredista de Jaltocán Guillermo Amador Lara y al tesorero Pedro Meseño les importó un bledo la resolución del Tribunal Electoral del Estado Hidalgo (TEEH) que les ordenó pagar los salarios retenidos a cinco regidores, a quienes no les han otorgado sus dietas desde la segunda quincena de septiembre. La orden del TEEH estableció que el ayuntamiento debía pagarles a los cinco regidores citados antes del pasado miércoles, pero hasta la noche de ayer el alcalde simplemente seguía ignorando la resolución. Los regidores que defienden sus derechos, entre ellos un correligionario de Amador Lara, acusaron al alcalde de autoritario y revanchista, pues retuvo sus salarios en represalia porque no apoyan todas sus propuestas. Esa actitud, que parecería rancia para la época que vivimos, es aún una constante en ciertas regiones de nuestro país. Recordemos que en la propia capital del país a principios de noviembre pasado fue destituido por la Suprema Corte de Justicia de la Nación el delegado de Venustiano Carranza, quien al estilo de Amador Lara, decidió incumplir con una sentencia de amparo que le ordenaba expedir el nombramiento de verificadores, pagar diferencias de salarios y aguinaldos, así como otorgar a sus trabajadores “los elementos necesarios” para el cumplimiento de su trabajo. ¿Podrá Amador verse en el espejo del exdelegado Moreno o seguirá creyendo que las resoluciones judiciales le hacen lo que el viento a Juárez? De filón. Las candidaturas independientes perdieron todo el atractivo que poseían cuando tuvimos acceso a ellas. El desencanto generalizado por la política, sumado a los requisitos casi imposibles para alcanzar una candidatura, tienen la culpa de que hoy en Hidalgo nadie quiera siquiera intentar ser candidato a diputado local por la vía apartidista.

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