Aún no asume el poder el próximo gobierno de Andrés Manuel López Obrador (AMLO), pero ya anticipa cómo tomará sus grandes decisiones: con ayuda de consultas, de ejercicios que teóricamente corresponden a una democracia participativa, algo a lo que no estamos muy acostumbrados pues, como escribe en esta edición la investigadora Silvia Mendoza, en México solemos delegar a un puñado de ilustres las grandes decisiones. El gobierno entrante ha decidido, no sin críticas de por medio, colocar urnas y organizar foros para construir políticas o dirimir decisiones complicadas. Y se ha orientado, hasta el momento, a construir una nueva política en seguridad, a resolver la contrarreforma educativa y a decidir qué hacer con el Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAICM). Hidalgo, como pocas veces se recuerda, es hoy protagonista de esos ejercicios. Ayer mismo fue llevado a cabo el Foro de Consulta Estatal Participativa en Hidalgo por un Acuerdo Nacional sobre la Educación, que busca, precisamente, ver qué diablos hacer en un rubro que es fundamental para salir del subdesarrollo. Y hoy mismo, 11 municipios hidalguenses serán protagonistas de la Consulta Nacional Nuevo Aeropuerto, en la que podrán participar hasta 22 mil 400 hidalguenses que tendrán acceso a igual número de boletas dispuestas en distintos puntos de la geografía estatal. Una consulta que ha recibido fuertes críticas debido a la clara postura del gobierno entrante a favor de la opción de Santa Lucía. ¿Dejarán algo bueno estos ejercicios? Será una respuesta que conoceremos cuando el gobierno entrante comience a tomar decisiones. Al menos, los mexicanos probaremos, aunque sea como mero ejercicio experimental, qué se siente eso de ser consultados. De filón. Contrasta que mientras en Apan representantes de la empresa Grupo Modelo defienden la disponibilidad de agua en el municipio, no solo para uso industrial sino para uso doméstico-urbano, en Pachuca el secretario de Medio Ambiente municipal Óscar Rodarte Altamirano prende las alarmas y dice que los mantos acuíferos que abastecen a la capital están a punto del colapso.

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