Lo que hizo el Instituto Mexicano de la Radio (Imer) con Radio Ciudadana (660 de AM) es una arista de la manera en cómo el gobierno actual de Enrique Peña Nieto actuó en general con las organizaciones de la sociedad: subestimándolas, desplazándolas como generadoras de propuestas o en la toma de decisiones en muy diversos campos, entre ellos el de los medios de comunicación.

Desde noviembre del año pasado, mediante oficio dirigido a cada una de sus integrantes, el Imer disolvió el consejo de programación de la estación. El consejo estuvo integrado por organizaciones de la sociedad civil, así como por ciudadanas y ciudadanos con experiencia y conocimientos sobre la radio pública.

Una de sus funciones más importantes era seleccionar los proyectos de programas que se proponían para alimentar los contenidos de la emisora, con base en una convocatoria que se publicaba cada año. También tuvo a su cargo la elección de la persona que ocuparía la titularidad de la mediación o defensoría de las audiencias.

El consejo era parte fundamental de uno de los proyectos radiofónicos más importantes de las últimas décadas en México. La Radio de los Ciudadanos, después nombrada Radio Ciudadana, nació el primero de abril de 2003, para hacer realidad la apertura de un medio del Estado a la sociedad, con programas producidos por ciudadanas y ciudadanos, con temas ignorados o pocas veces abordados por la mayoría de los medios de comunicación, pero de relevancia social como la inclusión, la discapacidad, los adultos mayores, la niñez, entre otros.

Con visión, el entonces secretario de Gobernación Santiago Creel Miranda y la directora del Imer Dolores Béistegui apoyaron la propuesta de las mismas organizaciones ciudadanas y crearon esa radiodifusora, acorde a las expectativas del cambio democrático que generó el triunfo de Vicente Fox en el 2000 y la expulsión del PRI de la presidencia, después de más de 70 años de tenerla en sus manos.

Con sus altas y bajas, Radio Ciudadana logró consolidarse como un espacio democrático y plural. El regreso del PRI al poder en 2012, y del mismo Carlos Lara Sumano a la dirección general del Imer, no modificó durante los primeros años de la nueva administración la esencia del proyecto radiofónico, pero con el pretexto de la reforma en materia de telecomunicaciones y radiodifusión en 2013, la situación comenzó a cambiar.

En la fría carta enviada a las integrantes y los integrantes del consejo de programación, se afirma que para que el consejo ciudadano del Imer funcione de manera “eficiente y eficaz” se procedía a la desaparición de ese órgano de representación. También se asegura que se tomaba esa decisión porque no se había obtenido quorum en las sesiones desde mayo de 2017, lo que fue negado a este articulista por una de las integrantes del mismo consejo de programación.

Es decir, el nuevo consejo, creado a partir de las obligaciones derivadas de la nueva ley a los concesionarios de frecuencias de uso público, sustituye al otro. Pudieron permanecer los dos, con todas sus facultades, pero la dirección general del Imer prefirió extinguir el de Radio Ciudadana y en la práctica hacer lo mismo con la estación.

Ahora bien, si usted quiere saber qué ha hecho y quiénes integran el consejo ciudadano del Imer, creado, según la institución, el 23 de agosto de 2017 y que, entendemos, tiene atribuciones similares a su par en Radio Ciudadana, se quedará con la duda. No hay información pública al respecto. En el sitio web de la institución se encuentra solo una mala copia en PDF de las reglas de integración y funcionamiento de ese órgano, y nada más. Lo más grotesco (por decir algo) es que en el punto cuatro de ese documento, relacionado con la “transparencia”, se dice que el consejo “contará con una página electrónica en la que se publicará toda la información que genere, de tal manera que sus actividades y acervo documental puedan ser consultados”. A casi un año, la “transparencia” es inexistente.

Lamentable en un medio público.

No más convocatorias

La riqueza de Radio Ciudadana estaba en los proyectos que presentaba la sociedad. Para ello, casi cada año se lanzaban convocatorias para recibir las propuestas. Por lo visto, la última convocatoria, la novena, se lanzó en 2016.

En junio de este año se llevaron a cabo cambios en la programación, en los que, por supuesto, ya no intervinieron el consejo de programación de Radio Ciudadana ni el supuesto consejo ciudadano del Imer, un hecho totalmente alejado de los principios de un medio público.

La “novedad” de los cambios es que hay más música y menos programas de la ciudadanía.
Cuando la radio estaba en su esplendor, existían alrededor de 50 programas ciudadanos, de los cuales más de 30 eran coordinados directamente por organizaciones sociales, colectivos ciudadanos e instituciones, como se reconoce en el sitio web de la emisora. Actualmente no superan la veintena, algunos de ellos bajo la esfera de la Secretaría de Gobernación, además de programas musicales.

La defensoría de las audiencias (mediación Imer) también se encuentra totalmente desdibujada. De ser una figura destacada, apoyada desde la dirección general, con la llegada de Lara Sumano (por cierto, importante cabildero de la llamada “ley Televisa”) todo cambió. El programa semanal de media hora, en vivo, a cargo de la mediación, en el que había total libertad para el análisis de las quejas y la alfabetización mediática, y que se transmitía en toda la red de radiodifusoras del Imer, se convirtió en una emisión grabada. Posteriormente, con la salida de Adriana Solórzano como mediadora, el programa dejó de transmitirse.

Si usted también quiere saber qué hace actualmente la defensoría de las audiencias del Imer, qué casos ha resuelto, desde cuándo, cuáles han sido las respuestas, la cantidad de quejas o comentarios recibidos, etcétera, tampoco hay información disponible. Después de varios meses, Solórzano fue sustituida por Eduardo Leycegui, quien estuvo en el cargo de abril de 2016 a noviembre de 2017. El defensor actual es el maestro Joaquín Antonio Álvarez del Castillo Baeza, un destacado abogado de la industria.

Radio Ciudadana y el Imer, en su conjunto, deben ser rescatados de la desatención que en diversos rubros tuvo ese importante medio público durante el gobierno de Peña Nieto. La llegada de Andrés Manuel López Obrador a la presidencia y la agenda de Morena en materia de radio y televisión alientan la posibilidad de reivindicar y fortalecer el papel de los medios públicos en la democracia. Si hay congruencia, seguirán en esa ruta.

La nueva radio de la CDMX

Gracias a Nicolás Lucas, del periódico El Economista, nos enteramos que la XHINFO-FM comenzó a transmitir el pasado fin de semana sus señales de prueba en la frecuencia 105.3 MHz en la Ciudad de México. La emisora del empresario automotriz Eduardo Henkel pudo lograr lo imposible: obtener la única frecuencia de uso comercial en la banda de FM, que estuvo disponible en el programa de transición de AM a FM, una vez que el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) modificó la norma técnica para reducir de 800 a 400 KHz la operación entre dos emisoras de FM y dar cabida a nuevos concesionarios.

La estación de AM, con siglas XEINFO, como se recuerda, perteneció a José Gutiérrez Vivó, quien traspasó la concesión a Henkel. El concepto de la nueva estación es desarrollado por José Álvarez, uno de los padres de la legendaria Radioactivo 98.5. En entrevista para el mismo Nicolás Lucas, Álvarez dijo que están “con la idea de volver a atraer al público joven a la radio” (El Economista, 26 de marzo de 2018).

Lo que son las cosas: José Álvarez regresa a la radio capitalina, de la mano con los empresarios Alejandro y José Luis Fernández (antes propietarios de Grupo Imagen), y en una de esas hasta vemos el retorno de José Gutiérrez Vivó. Alguien se ha encargado de soltar el rumor que podría ser nombrado director general del Imer.

@telecomymedios

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