“Tras este recorrido, reconozco que estoy enamorada del conocimiento, pero no quiero contribuir en su uso como instrumento de dominación, ni para las mujeres, ni para otros seres humanos, ni para la naturaleza. Mi búsqueda es otra muy distinta. Y, en tanto que feminista, pienso seguir el camino marcado por otras mujeres que nos han legado una cuantiosa herencia. Esa es mi apuesta y este un primer tramo del camino…”

Aunque hasta el final del texto Alejandra Araiza comparte su enamoramiento por el conocimiento, a lo largo de 195 páginas lo demuestra en cada párrafo y en cada reflexión. Amiga y compañera, celebro la publicación de su primer libro en la editorial de nuestra universidad, la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo. El texto se titula: Ciencia, subjetividad y poder. Claves feministas para la construcción del conocimiento.
Si bien los temas que aborda son muy complejos, ella logra aproximarnos con verdadera sabiduría. Los libros y autoras que cita a lo largo de su libro, las domina a la perfección, pero no son sencillas de comprenderlas a la primera lectura. Por eso, ella redacta como si tradujera, descifra esos jeroglíficos teóricos y nos regresa reflexiones que permiten comprender lo difícil que sigue resultando a las mujeres vivir en un ambiente de equidad total.
Generosamente, nos invita a sospechar y descubrir que el camino de la ciencia está lleno de posturas sexistas, machistas y misóginas. Pero ella no se quedará en el lamento, invitará a hacer lecturas feministas, donde las nuevas formas de conocer que ellas plantean las podemos palpar y comprender, las otras metodologías que plantearán diferentes hipótesis y preguntas. Desde el feminismo y desde el género, podremos construir un conocimiento que haga humanas a las mujeres. El feminismo es planteado con toda su fuerza de cuestionamiento para transformar a la sociedad en pos de las mujeres y los hombres, enfatizando en ellas porque han sido quienes más han padecido la desigualdad y la discriminación. Alejandra Araiza cita y nosotras coincidimos: “El feminismo que me gusta es siempre interrogativo y apasionadamente enamorado de las mujeres. Es una invitación para vivir de esa forma más que una ideología”.
Sin duda, este libro nos convence de construir conocimiento desde el feminismo, pues esa forma nos permite analizar que las diferencias entre hombres y mujeres han provocado una injusta desigualdad social, desigualdades que “todavía nos duelen”. Pero estas desigualdades el feminismo no las va a estudiar solamente con el corazón o las vísceras, la simpatía o la antipatía, el feminismo necesita partir de la epistemología, crear categorías y conceptos que expliquen, que le pongan nombre a esas desigualdades y no solamente las definan e identifiquen, sino que se plantean posibilidades de transformación. Es así como la autora del libro nos toma de la mano para recorrer esta manera de estudiar la realidad. Al llegar a las últimas páginas no queda duda alguna, Alejandra Araiza es una estudiosa del feminismo, generosa y clara, enamorada del conocimiento.

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