Su cuerpo comenzó a darle señales de que algo no andaba bien con su salud, acudió al médico y le diagnosticaron un cáncer cerebral

Pachuca.-

Alejandro Valero Rojas, de 33 años, llevaba una vida normal, su pasión era asistir al gimnasio y practicar deportes, uno de ellos el futbol; también trabajaba en un taller dependiente de una aseguradora donde llevaba la administración y corroboraba que todas las piezas estuvieran en perfectas condiciones para ser entregadas y colocadas en los automóviles.

Continuó con sus actividades normales, hasta que su cuerpo comenzó a darle señales de que algo no andaba bien con su salud; “todo empezó cuando al caminar comenzaba a arrastrar la pierna izquierda, después perdí el equilibrio”, relató Alejandro.
Posteriormente su carro se dañó, lo que para él fue un beneficio ya que la diplopía (visión doble) apareció junto con otros síntomas que cada día empeoraban, fue cuando decidió acudir al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en Pachuca, donde los médicos le comentaron que en alguna de esas actividades, como manejar o hacer ejercicio con grandes pesos pudo haber provocado una muerte súbita o hidrocefalia (exceso de líquido
en el cerebro) derivando en un derrame cerebral y que incluso
pudo originar un accidente involucrando a terceros.

Cuando Alejandro acudió al hospital general zona número uno, el neurocirujano Pablo Pacheco Hernández le indicó que tenía un tumor, el cual ya era demasiado grande y que le ocasionó dos lesiones severas, por lo que ingresó inmediatamente para ser operado.
“Antes de remover el tumor le colocamos una válvula en la parte trasera del oído izquierdo para drenar el agua del cerebro y así evitar la hidrocefalia, lo que nos ayudó a impedir una muerte súbita. Esa válvula, que aún tiene, ayuda a que el agua se drene con naturalidad, la cual se genera por la actividad normal del cuerpo”, explicó el neurocirujano Pablo Pacheco.

Los especialistas del hospital del IMSS en Toluca, bajo las instrucciones del neurocirujano Pablo Pacheco, realizaron una craneotomía en la parte occipital y parietal del cráneo, donde se encuentra el cerebelo, encargado de coordinar las acciones musculares y el equilibrio del cuerpo, por lo que el procedimiento fue de alta complejidad.
Debido al procedimiento realizado en el cerebro de Alejandro, los especialistas lo indujeron a un coma por casi 20 días, refirió el especialista Marco Ferreira, esto para que el órgano pudiera reposar tras la cirugía que duró 12 horas; posteriormente, los médicos fueron reduciendo paulatinamente el medicamento para que despertara y la recuperación fuera de manera natural.

El procedimiento quirúrgico se realizó en el hospital general número 220 del IMSS en Toluca, en coordinación con especialistas del nosocomio así como de Marco Antonio Ferreira Gómez; de acuerdo con médicos, la intervención era de alto riesgo, ya que Alejandro podría quedar cuadripléjico, ciego, sordo o mudo, sin embargo, el procedimiento fue exitoso.
“Luego comenzó mi recuperación, empecé en Toluca con muy buena atención por parte del seguro social, las enfermeras, el cuerpo médico, todo muy bien. Me sentía tranquilo, me monitoreaban a cada rato, mi presión, que cómo me sentía, si dolía, si mi vena permeaba bien y ya estaba bien la válvula ¡estaba vivo!”, exclamó.
“Yo quiero compartir: ‘Si yo puedo, tú puedes’, vencí el cáncer y la cirugía fue riesgosa, perdí motricidad, me pusieron una cánula, dejé de hablar, dejé de caminar, mi cuerpo no respondía a lo que dictaba mi corazón y mi mente, quiero comunicar a la gente que se puede ganar la batalla, que la lucha es dura pero se puede, falta convicción, si tienes convicción sales adelante”, finalizó Alejandro Valero.

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