El problema por el depósito final de basura es una realidad que enfrentan todos los municipios de Hidalgo, es un tema que tiene con el agua al cuello a los eslabones más débiles de la administración pública. El cierre del relleno sanitario en Huejutla provoca que los residuos sólidos sigan en las calles, situación que ha alentado en algunas colonias el cierre de vialidades con bolsas de basura como medida de protesta. Menudo lio en el que se encuentra el gobierno del alcalde Raúl Badillo, quien ha recibido apoyo dividido de un grupo de delegados respecto a la apertura de otro espacio en el ejido Chalahiuyapa. Ese problema alcanza ya tres meses, desde que fue cerrado temporalmente el basurero, luego que ejidatarios acusaron falta de saneamiento. Argumentan que los lixiviados se filtran al agua de los pozos y arroyos que utilizan para consumo personal. Desde la semana pasada, la recolección fue suspendida a pesar de los esfuerzos titánicos por sanear el relleno, ahora el municipio se encuentra en la antesala de una grave crisis ambiental y sanitaria. Hoy, por falta de acuerdos y un galimatías administrativo heredado por el anterior gobierno municipal, Huejutla amanece con cerros de basura acumulada. El tema tiene una particular corresponsabilidad entre ciudadanía y autoridades, ¿por qué?: Desde su inicio, el gobierno estatal detectó que 61 por ciento de los municipios de Hidalgo maneja los residuos inadecuadamente e identificó 48 tiraderos a cielo abierto. Por esa razón planteó la necesidad de crear mayor infraestructura para la disposición final de los desechos sólidos, pero hasta mayo de este año, el Ejecutivo no había invertido recursos en el rubro. Pero por otra parte, de acuerdo con el Plan Estatal de Desarrollo 2016-2022, publicado en el Periódico Oficial del Estado de Hidalgo en enero de 2017, diariamente se generan en la entidad 2 mil 804 toneladas de residuos sólidos, de las cuales solo se recicla 2.4 por ciento. El asunto ya está en el escritorio del gobierno del estado, luego que delegados enviaron un oficio al Ejecutivo para atender la problemática. Ojalá que la efectividad de la Secretaría de Medio Ambiente, como ocurrió recientemente en una añeja diferencia entre Ixmiquilpan y Tasquillo por el depósito final de residuos, llegue a la Huasteca antes de que un brote epidemiológico cause un daño colateral. De filón. Una pírrica cantidad de quejas que llegaron a la CDHEH desde 2003 resultaron en una recomendación a las instancias acusadas, definitivamente la comisión es un órgano garante de impunidad.

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