Alerta por enfermedades cardiovasculares; obesidad y sobrepeso

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ciencia

A pesar del impulso por cambiar estilos de vida, de la expansión educativa y la infraestructura sanitaria, la mortalidad por enfermedades cardiovasculares
no desciende, por el contrario, ocupa el primer lugar

Pachuca .- Un informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) refiere que en México, la prevalencia fue triplicada y crece a un ritmo alarmante. Estima que 39 por ciento de los mexicanos será obeso en 2030, es decir, casi 20 por ciento más respecto a 2016.

En Hidalgo, el número de casos de pacientes con obesidad creció en los últimos años; el registro en las unidades de la Secretaría de Salud de morbilidad por obesidad en 2013 fue de 5 mil 345 y para 2015 aumentó a 14 mil 484 casos.

La magnitud del problema es tal que el año pasado, por primera vez, la Secretaría de Salud emitió una alerta epidemiológica por esa enfermedad, catalogada como crónica no transmisible, cuando generalmente los cercos sanitarios son aplicados ante padecimientos como influenza o zika.

Hace 30 años, el país no tenía esa problemática, lo cual cronológicamente no habla de mucho tiempo; su surgimiento tuvo lugar en la década de 1970 cuando la población comenzó a consumir de forma desmedida refrescos, frituras y sodio.

¿Pero qué es lo más preocupante del tema?, que ese malestar pone a los pacientes en grave riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, lo que en muchos casos deriva en la muerte del paciente, pero antes demeritan severamente su calidad de vida, así como su economía debido al fuerte gasto que implica la atención de esos males.

El panorama fue presentado por Gabriel Betanzos Cabrera, profesor investigador del área de nutrición de la UAEH; Erika Janet Valera Prado, coordinadora estatal del personal operativo de la Estrategia Nacional para la Prevención y el Control del Sobrepeso, la Obesidad y la Diabetes, y Enrique Fabela Illescas, quien labora en la Secretaría de Salud del estado como nutriólogo.

De acuerdo con información de las autoridades de Salud estatal, desde 1997 la Organización Mundial de la Salud consideró el sobrepeso y la obesidad como un problema de salud pública mundial y las reconoció como enfermedades complejas y heterogéneas con un fuerte componente genético, pero también con influencia de factores ambientales, sociales, culturales y económicos, entre otros.

En el mundo, cerca de mil 400 millones de adultos padecen sobrepeso y 500 millones obesidad; cada año mueren 2.8 millones debido a que ambos factores pueden ejercer efectos metabólicos adversos sobre la presión arterial, las concentraciones de colesterol y triglicéridos, y causar diabetes.

Por consiguiente, el sobrepeso y la obesidad aumentan el riesgo de padecer coronariopatías, accidentes cerebrovasculares isquémicos, diabetes mellitus tipo dos y diversas formas de cáncer.

Las dislipidemias (que significa niveles altos de colesterol y triglicéridos), la hipertensión arterial, obesidad y el síndrome metabólico, así como las complicaciones que generan, son consideradas como de riesgo cardiovascular.

Según la Organización Mundial de la Salud, las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte en todo el mundo. Calcula que en 2012 murieron por esa causa 17.5 millones de personas, lo cual representa 31 por ciento de todas las muertes registradas a nivel mundial.

En México, la enfermedad cardiovascular constituye una de las causas más importantes de discapacidad y muerte prematura, ocasiona un serio problema de salud pública en varios estados y contribuye sustancialmente al aumento de los costos de la atención de salud.

Fue caracterizada epidemiológicamente gracias a las encuestas nacionales de salud. Entre 1993 y 2012, incrementó la prevalencia de obesidad, niveles altos de colesterol, hipertensión arterial y síndrome metabólico.

Las muertes por enfermedades cardiovasculares afectan por igual a ambos sexos, y más de 80 por ciento son generadas en países de ingresos bajos y medios. Los factores de riesgo asociados con la enfermedad coronaria son la edad, sexo, tabaquismo, diabetes, hipertensión arterial, obesidad y sedentarismo, así como aterosclerosis.

Para saber

Estrategia Nacional para la Prevención y Control del Sobrepeso, la Obesidad y la Diabetes

Los desafíos para México en materia de obesidad y riesgo cardiovascular son de gran magnitud y complejidad. Las autoridades saben que para enfrentarlos, requieren desarrollar y fortalecer una nueva cultura de la salud y diseñar acciones innovadoras de prevención, detección y control de los padecimientos.
Por ello lanzaron la Estrategia Nacional para la Prevención y Control del Sobrepeso, la Obesidad y la Diabetes que tiene como objetivo primordial subsanar y contener los problemas de salud pública que afecta a la población mexicana.
Las medidas aplicables a la población en riesgo para obesidad y enfermedad cardiovascular son detección oportuna, evaluación integral, educación en salud, vigilancia de la adherencia al tratamiento, existencia de mejores fármacos para el tratamiento y control
de enfermedades cardiovasculares.
Erika Janet Valera Prado, coordinadora de la estrategia, explicó que uno de los propósitos es concientizar a la población de que la obesidad es una enfermedad que requiere tratamiento.
Otro de sus alcances es capacitar al personal de salud con el fin de que aplique la atención adecuada en el tratamiento de los padecimientos, como la adecuada toma de presión arterial, medición del colesterol y promoción de hábitos saludables, punto donde actualmente existe una falla.

Especialista

Científicos invitados

Erika Janet Valera Prado. Nació en Tizayuca y estudió medicina en la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH), cuenta con la especialidad en medicina del deporte por el Instituto Politécnico Nacional.

Desde abril del año pasado es coordinadora estatal del personal operativo de la Estrategia Nacional para la Prevención y el Control del Sobrepeso, la Obesidad y la Diabetes. De manera previa, también laboró en empresas privadas e instancias de salud pública como médica y asesora en medicina del deporte desde hace siete años.

Gabriel Betanzos Cabrera. Nació en la Ciudad de México y es químico bacteriólogo parasicólogo por la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas del Instituto Politécnico Nacional. Ahí mismo efectuó sus estudios de posgrado, la maestría en ciencias con especialidad en bioquímica y el doctorado en ciencias con especialidad en bioquímica y biología molecular, en coordinación entre el Politécnico Nacional y el Laboratorio Nacional de Oak Ridge en Tennessee, Estados Unidos.

Es profesor investigador en el área académica de nutrición, en el laboratorio de nutrigenómica del Instituto de Ciencias de la Salud, de la UAEH. Es miembro del Sistema Nacional de Investigadores nivel uno.

Héctor Enrique Fabela Illescas.
Es originario de Tulancingo y estudió la licenciatura en nutrición en la Autónoma de Hidalgo.

Actualmente es coordinador estatal del personal operativo de la Estrategia Nacional para la Prevención y el Control del Sobrepeso, la Obesidad y la Diabetes, en el área de nutrición. Desde 2012 labora en la Secretaría de Salud del estado como nutriólogo con diversas responsabilidades.

Como investigador obtuvo, junto con el doctor Gabriel Betanzos, el tercer lugar en el concurso de trabajos libres con el tema de la bebida a base de nopal en pacientes con diabetes, durante el segundo Congreso Estatal de Investigación en Salud.

En México,
la problemática

constituye una de las causas más importantes de discapacidad y muerte prematura, ocasiona un serio problema de salud pública en varios estados y contribuye sustancialmente al aumento de los costos de la atención de salud

La población
en riesgo

de desarrollar enfermedades cardiovasculares son quienes tienen antecedentes familiares, los que padecen cardiopatía isquémica prematura y problemas como tabaquismo, colesterol elevado y edad mayor a 44 años en hombres y 54 años en mujeres

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