Pachuca.- El área de nutrición de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH) presenta importantes avances en el tratamiento de la diabetes, padecimiento que actualmente representa un grave problema de salud pública en México, a tal grado que el año pasado el gobierno federal declaró emergencia sanitaria por ese mal.
En la máxima casa de estudios el doctor en ciencias con especialidad en biotecnología Teodoro Suárez estudia el almidón del frijol y los resultados de sus investigaciones son una esperanza en el tratamiento de la diabetes.
Lo anterior, a partir del desarrollo de un producto nutracéutico que si bien no es como tal un medicamento que cure la enfermedad, sí contribuiría en mucho a mejorar la calidad de vida de los pacientes al bajar de manera significativa los niveles de glucosa.
Se trata del proyecto de investigación “Efectos benéficos a la salud en el consumo de un prototipo de alimento a base de almidón de moderada biodisponibilidad a partir de leguminosas (frijol), cuyos efectos son abatir la hiperglicemia, otorgar energía gradual como complicación de la diabetes”.
En entrevista durante el programa radiofónico “Luciérnaga”, el investigador, con 18 años de trayectoria en la UAEH explicó que el proyecto “surgió tiempo atrás viendo esta problemática de diabetes, en términos de revisar alimentos que nos permitieran mejorar la calidad de vida y con ello ser un paliativo en términos de un producto nutracéutico, es decir, que tienen acciones benéficas, no terapéuticas, lo que significa que no va a curar sino a disminuir algunas complicaciones”.
Los beneficios potenciales de alimentos que contienen almidón de baja digestibilidad están vinculados a la estabilidad del metabolismo de la glucosa, la diabetes y la saciedad.
Para explicar su trabajo de investigación, Teodoro Suárez reveló que en pacientes obesos y diabéticos han reportado que la ingesta de almidones que proveen de glucosa lentamente a la sangre mejora el perfil metabólico, especialmente si es durante el desayuno.
Además, añadió, como la glucosa es el principal combustible para el cerebro, el consumo de alimentos de baja digestibilidad como el frijol pueden influir en el rendimiento cognitivo como son la memoria y el razonamiento analítico, ya que el cerebro demanda hasta 50 por ciento de la energía ingerida; además, para el caso de los escolares esto es fundamental en su desempeño académico.
Por esa razón, dijo, desde hace cinco años trabaja en el laboratorio para obtener un almidón de baja digestibilidad del frijol, luego evaluó su efecto en animales diabetizados y confirmó que efectivamente tiene un efecto adicional favorable.
Explicó que el consumo del almidón de frijol obtenido en el laboratorio no bajó los niveles de azúcar sino ayudó a mejorar la regulación de carbohidratos a nivel celular, con lo que mejora su condición general de salud, sin que signifique una cura de la enfermedad.
Una persona con diabetes no produce insulina, que es la hormona que regula el metabolismo de los carbohidratos, es decir, el azúcar. Ante esa deficiencia, el organismo mantiene altas concentraciones de glucosa por periodos prolongados a nivel celular, llamado estrés oxidativo.
Así, el objetivo de la investigación es lograr un producto derivado del almidón de frijol que ayude a mejorar la hiperglicemia en personas con diabetes sin pretender suplir la función de los medicamentos sino mejorar la intolerancia a la glucosa, es decir, lograr que su organismo mejore la eficiencia del metabolismo de los carbohidratos como fuente primaria
de energía.
Con ese avance, aseveró Suárez, podría ayudarse de manera indirecta a mejorar la condición de vida a personas con diabetes con hiperglicemia constante.

Para saber

La principal fuente de energía en la nutrición humana proviene de los carbohidratos, ya que aportan alrededor de 80 por ciento de las calorías necesarias para el adecuado funcionamiento del organismo; de hecho, dos terceras partes de ese porcentaje derivan del almidón, el cual está en la mayoría de los alimentos, primordialmente en los granos como cereales y leguminosas.
Para que un nutrimento sea biodisponible, es decir, asimilado por el organismo, como es el almidón, debe estar en forma gelatinizada y esto se produce cuando los alimentos son sometidos al proceso de cocción.
Investigaciones recientes, expuso Teodoro Suárez, reportaron científicamente que todos los alimentos derivados de cereales y leguminosas producen distinta respuesta metabólica por la forma como son asimilados en términos de cantidad y tiempo, lo que genera diferencias en la respuesta glicémica postprandial, es decir, cantidad de glucosa en la sangre.
Los almidones derivados de cereales como pan, galletas, tamales y atole de avena, entre otros, son absorbidos 100 por ciento y en un tiempo aproximado de 30 a 40 minutos. Los almidones de leguminosas como son lentejas, tlacoyos y frijoles de la olla, entre otros, presentan tendencia a ser digeridos en mayor tiempo, entre 30 a 120 minutos y alrededor de 80 por ciento.
La fracción que no es digerida es llamada “almidón resistente o indigerible”, y éste pasa al colon, es fermentado por las bacterias del intestino y genera un efecto fisiológico similar a la fibra con importantes beneficios a la salud.

Teodoro Suárez
pertenece al cuerpo académico de epidemiología nutricional y molecular, y su línea de investigación es el estudio de los factores ambientales y moleculares de la mala nutrición. Con ello pretende, junto con otros investigadores, lograr estrategias para la prevención y tratamiento de desnutrición y obesidad infantil; además, la prevención y tratamiento de enfermedades crónicas no transmisibles como diabetes y obesidad
Con su trabajo ha contribuido a evaluar el efecto funcional de componentes de alimentos, como una estrategia para mejorar la calidad de vida de las personas diabéticas

Especialista

¿Quién es el
científico invitado?

Teodoro Suárez nació en la Ciudad de México pero vivió una parte importante de su vida en el Estado de México. Estudió licenciatura en ingeniería bioquímica y maestría en ciencias con especialidad en alimentos, ambas en la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas del Instituto Politécnico Nacional, y doctorado en ciencias con especialidad en biotecnología en el Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav).

Es fundador de la licenciatura en nutrición de la UAEH. Es miembro del cuerpo académico de epidemiología nutricional y molecular. Presidente de la academia de ciencia de los alimentos y servicios de alimentación. Miembro del comité para la evaluación y acreditación del programa de la licenciatura de nutrición en 2004 y 2010, miembro de la Sociedad Mexicana de Administración Agropecuaria AC y de la Sociedad Mexicana de Nutrición y Tecnología de Alimentos (Somenta), entre otros reconocimientos.

La
investigación
realizada en la UAEH
apuesta por lograr un
producto derivado del
almidón de frijol que ayude
a mejorar la hiperglicemia
en personas con diabetes
sin pretender suplir la
función de los medicamentos sino mejorar la intolerancia
a la glucosa

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