Una de las cosas que más disfruto de la NFL es que por más seguro que estés de un resultado, lo más probable es que suceda lo contrario, sino pregúntenle a Broncos, Jefes y Halcones por decir algunos. Generalmente me molestaría porque son partidos “rompe quinielas”, pero es de lo que más sabor le da a la liga.
Todas las semanas lleno mi propia quiniela en la página de la NFL y ajusto mi equipo de Fantasy, les he de confesar que jamás, en todos los años que llevo jugando, he logrado una puntuación perfecta y esto en parte es porque confío demás en mis delfines que siempre logran decepcionarme y en parte es por lo que comentaba al principio. La liga es tan pareja que aun los equipos que en el papel son los más mediocres (perdón Browns), absolutamente todos pueden vencer al rival más fuerte.
Hasta la semana pasada, Kansas caminaba con paso perfecto, pero perdió contra Pittsburgh que venía de ser apaleado por Jaguares y el pasado jueves perdió contra Raiders, otro equipo por el que no se daba un céntimo después de la pésima temporada. Los pasados protagonistas del Súper Bowl están perdiendo y batallando contra equipos que no eran favoritos (Jets y Bills). De verdad, esto es mejor que tener siempre a uno o dos equipos que siempre ganan.
Cambiando abruptamente de tema y, para no dejarlo pasar, ¿se debe ratificar la suspensión de Ezekiel Elliot por violencia doméstica? Es un tema complicado, pero hay que recordar que Adrian Peterson se quedó una temporada sin jugar por un cargo similar. Si la justicia tiene, que afronte las consecuencias, pero estas novelas no dejan una buena imagen a la liga.
Por lo pronto podemos disfrutar esta semana de una revancha del Súper Bowl pasado, veamos si la defensiva de Patriotas logra ajustar o si la ofensiva de Atlanta despierta. Es una temporada extraña, lamentaremos la baja de Aaron Rodgers pero solo así surgen nuevos héroes.

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