Sebastián García Ferro, del Barcelona International Dance Exchange, montó la pieza Noche y Día para la compañía Luz Corpórea

Mineral de la Reforma

La dualidad del día y la noche, de la oscuridad y la luz, resurgen en las curvas de dos mujeres: una de pie como el Sol naciente del lado este del mundo; la otra, a los pies de la última hora de luz, lista para encontrarse con la Luna.
Así fueron los inicios de la pieza que Sebastián García Ferro, del Barcelona International Dance Exchange, montó para la compañía de danza contemporánea Luz Corpórea bajo el nombre de Noche y Día.
Con el aula magna Alfonso Cravioto Mejorada de Ceuni como escenario, la compañía llevó a la audiencia por los caminos del amanecer hasta el anochecer y de regreso, pero nunca en un mismo orden, encontrándose en el punto medio del crepúsculo.
Movimientos suaves, veloces, incomprensibles, vehementes, sincrónicos y diacrónicos a la vez, todo haciendo juego con las luces, mostrando los colores que se proyectan en un punto en el que el día y la noche se saludan.
La música llena los rincones del aula, va en crescendo y de pronto solo un sonido puede captarse, una respiración en medio de lo que parecen los últimos momentos del día, un grupo de bailarines que zapatean y forman cuadros, se coquetean, caminan alrededor del escenario y se balancean.
Las luces cambian de los tonos naranjas a los azules, una disyuntiva se presenta y de pronto la oscuridad lo envuelve todo.
El final de la pieza trae consigo los aplausos del público y la entrega de un reconocimiento para el creador de esa puesta en escena y los participantes de ese amanecer en plena noche.

Sincronía

  • Movimientos suaves,
    veloces, incomprensibles, vehementes, sincrónicos y diacrónicos a la vez, todo haciendo juego con las luces, mostrando los colores que se proyectan en un punto en el que el día y la noche se saludan

 

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