Destruyó una de la Santa Muerte y otra de la Virgen de Guadalupe

A Enrique Viveros López, vecino de la colonia La Raza, la Virgen de Guadalupe lo ayudó a salir adelante y también unió a los vecinos, pero la alcaldía de Pachuca derribó su capilla y amenaza con destruir otras 60, lo que causó la alarma de los habitantes de Cubitos y Felipe Ángeles.

Los habitantes de ahí retiraron las imágenes de las otras capillas, ante el temor de que sean demolidas, y a la vez piden que la presidencia municipal proporcione un lugar para reconstruir la que destruyó.

“Es un dolor que no te puedo decir, porque estuve cuando inició la construcción de la capilla hace 16 años, nos pegaron donde nos duele, pero nos va a fortalecer”, cuenta a unos metros de un mural de la Virgen de Guadalupe adornada con dos palomas.

Es delgado, tiene una virgen tatuada en el antebrazo, joven, moreno, y dice no tener miedo de que le pase algo por cuestionar a la autoridad.

Viveros López logró rescatar la imagen antes de que los trabajadores de Obras Públicas demolieran la capilla, pero se pregunta dónde quedó su fe y su costumbre de reunirse con sus familiares cada año para agradecer a la virgen lo que da la vida.

Tras una reunión de vecinos celebrada la mañana de ayer, Viveros López aseguró que habitantes de La Raza, Felipe Ángeles y Cubitos están a la expectativa ya que la alcaldía marcó más capillas para derribarlas.

Acompañados de policías municipales el jueves pasado, los trabajadores de Obras Públicas llegaron sin denuncia alguna para derribar, bajo el argumento de que obstaculizaba el libre tránsito, la capilla que no había tenido ningún problema durante administraciones pasadas.

Pero Viveros López confía en que los habitantes de La Raza no permitirán que la alcaldía tire más capillas. “El pueblo se va unir, somos vecinos unidos, no nos vamos a dejar. Ese miedo que tenía la gente ya pasó”.

Viveros López forma parte del comité responsable de la capilla y cuenta que fue construida para disminuir los índices de drogadicción entre los jóvenes de la colonia, así como atenuar la inseguridad.

“Cada vecino puso un granito de arena para construir esa capilla, todos cooperamos, alrededor de 40.”

La Raza está ubicada en la parte alta de un cerro que domina la capital del estado, entre casas a medio construir, callejones empinados y cientos de escalones, un lugar que por años ha protagonizado la nota roja.

“Nos tienen en un aspecto que no. Sea el Cerro de Cubitos, La Raza o Felipe Ángeles, nos tienen en el aspecto de que somos vagos, malvivientes. Dicen: se drogan, hacen desmanes, cuando las cosas en estas colonias han cambiado”, afirma Viveros López.

Llega el Perro a la alcaldía

La sangre de Óscar Pelcastre, dirigente de la Federación de Organizaciones Independientes de Hidalgo (Foideh), brota de su dedo y mancha la cara de la niña blanca que fue colocada frente a la Casa Rule.

Su voz amplificada por varias bocinas altera la parte vieja de la capital, corre en medio de los carros y choca contra las paredes de los comercios de pastes, cantinas y cocinas económicas, tiendas de ropa.

Pide que la presidencia municipal se disculpe ante la imagen de la Santa Muerte y advierte que ya vienen en camino los hijos de la medianoche molestos por la destrucción de una de sus capillas.

Una camisa blanca con la leyenda de la Santa Muerte, una tensión constante en la mirada, un actuar nervioso como a la espera de algo. Todos lo observan. Pelcastre pide respeto a la libertad de profesar cualquier religión.

La puerta principal de la presidencia municipal de Pachuca permaneció resguardada por policías.

En algún momento, el titular de la Secretaría de Seguridad Guillermo Vergara Aguirre pidió a Pelcastre entrar a la alcaldía para platicar. Después de media hora, salió acompañado por el secretario general Rubén Muñoz Saucedo.

Los acuerdos: un padrón de capillas y reubicar aquellas que impiden el tránsito en la vía pública. Muñoz Saucedo con la cara de “ojalá ya no regrese”.

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