Parecía que su llegada a la Casa Blanca había ocurrido desde hace meses. A golpe de tuits, el desde ayer presidente de los Estados Unidos Donald Trump ya ha influido en la esfera internacional, pero sobre todo en la de nuestro país. Con solo un par de amenazas a través de la citada red social ahuyentó inversiones principalmente del sector automotriz. ¿Que no hará ahora que llegó al poder? No obstante, ayer se esperaban las primeras amenazas contra México y no llegaron. Al menos no de manera explícita, sí de manera velada. Descubrió sin pudor, eso sí, su nacionalismo trasnochado, su feroz vocación militar. De la misma forma exhibió su aparente vocación popular. El magnate de New York alardeó diciendo que devolverá el poder al pueblo de los Estados Unidos: “estamos transfiriendo el poder de Washington, regresándolo a ustedes, el pueblo”.  Y aunque mandó un mensaje aparente de unidad, sin distinción de color de piel, no dejó de lado su vocación bélica. América será primero, nunca más haremos ricos a otros, amenazó, con lo que refrendó su política de guerra comercial. En manos de los estadunidenses, dijo, estará no solo el curso de Estados Unidos, sino del mundo “por muchos años”. Veremos, porque como dijo el premio nobel de Economía, Joseph Stiglitz, los efectos de su política proteccionista ni siquiera los alcanzan a ver sus asesores. Lo cierto es que una nueva era inició ayer, que no sabemos a dónde nos llevará. La era Trump ha comenzado, esperemos que no por mucho tiempo. De filón. Como si no pasaran los años, el Plan Estatal de Desarrollo 2016-2022 nos recuerda que las mujeres de las regiones Huasteca, Valle del Mezquital y Otomí-Tepehua son las que sufren mayor violencia física y económica. Y lamentablemente, no se ve cómo el gobierno actual revertirá esa situación. No hay proyectos, no hay algún plan que nos haga pensar que su situación será diferente en el plan 2022-2028.

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