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AMLO ¿buen candidato?

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Es la tercera elección que Andrés Manuel López Obrador (AMLO) compite para presidente de la República, sin embargo, a diferencia de las otras dos elecciones, en esta es el puntero con una gran diferencia entre el primero y el segundo lugar. Aunque se pensó que habría un voto muy fragmentado por los independientes, estos no lograron representar una opción importante para el electorado, por lo que la elección para presidente de México 2018 está dándose, principalmente, entre los candidatos del Partido Revolucionario Institucional (PRI), del Partido Acción Nacional (PAN) y del Movimiento Regeneración Nacional (Morena).
Como consecuencia de que AMLO va como puntero, en cualquier encuesta que se ha publicado hasta el momento, el PRI y el PAN han caído en el ataque contra este candidato con mentiras y desinformación, lo cual me parece peligroso, pues las campañas políticas son para que el ciudadano se informe, compare y así pueda emitir su voto. Pero lo más preocupante es que el Revolucionario Institucional quiere utilizar el miedo para evitar el voto hacia López Obrador y favorecer a su candidato: José Antonio Meade.
El generar miedo, en lugar de dar propuestas a la sociedad, me parece que no corresponde a una democracia, pues esta forma de gobierno parte del supuesto que el voto debe ser informado y no como consecuencia de sentimientos, prejuicios y menos de miedo. Al miedo recurren las dictaduras para paralizar al ciudadano, para generarle un sentimiento de que podría estar peor a como se encuentra en el presente, por tanto lo motiva a conformarse con lo que tiene. El uso del miedo me hace pensar en lo mal que estamos como sociedad, pero además deja ver la pobreza de las propuestas de los partidos, pues no se trata de convencer al ciudadano con argumentos, sino generándole miedo al cambio, de tal forma que vuelva a votar por los mismos, desde el desconocimiento de sus propuestas.
Ante ese escenario, se dio el primer debate, en el cual los candidatos a presidentes de México se dedicaron a atacar, mentir y desinformar sobre el candidato puntero. El Instituto Nacional Electoral (INE) avaló un circo donde los candidatos iban a golpear a AMLO, en lugar de convencernos de que sus propuestas son las mejores para sacar a nuestro país de la pobreza, violencia y corrupción en el que está hundido.
En ese sentido, AMLO está realizando una campaña limpia sin ataques, la cual está basada en informar su proyecto, sus propuesta de gobierno, dar a conocer su equipo; esta vez dejó la confrontación para mostrar que en su gobierno trabajará para: disminuir la pobreza, dar oportunidad a los jóvenes, analizar cuáles de las negociaciones económicas, tanto con empresarios nacionales como internacionales, no son benéficas para los mexicanos, al igual que una revisión a la reforma energética, educativa y laboral.
La respuesta a esa nueva estrategia, además del hartazgo priista, es que va arriba en las elecciones. Pero además, otro tema que le ha beneficiado es que la campaña de miedo, iniciada por el gobierno del PAN contra él, ya no le importa a la gente, perdió efectividad. En parte, porque tanto el PRI como el PAN dijeron que mejorarían las condiciones de los mexicanos y no fue así: Calderón generó una guerra contra el narcotráfico donde el costo fueron muchas muertes de inocentes, Peña Nieto junto con el PRI y el PAN abrió al mercado nuestras reservas de petróleo, quitó y transformó los derechos labores que nos había otorgado el constituyente de 1917, realizó una reforma laboral para docentes, aumentó la violencia, generó y permitió corrupción no solo a nivel federal sino también estatal. Y aunque la sociedad no tiene claro esta serie de reformas, en su vida cotidiana sabe que la gasolina está muy cara, al igual que el gas; que sus hijos en las escuelas siguen teniendo una educación deficiente, escuchan, ven o son víctimas de un atentado de violencia; el salario no alcanza; los ricos cada vez se hacen más ricos a costa de la mayoría de los ciudadanos.
Por tanto, el voto a AMLO es un voto de hartazgo hacia el PRI y el PAN, un voto por la esperanza, como cada seis años; un voto de desesperación. Pero lo interesante es como también existe en el imaginario colectivo la posibilidad de un fraude electoral donde el PRI podría ser el artífice, avalado por los institutos electorales, los tribunales y los medios de comunicación. En consecuencia, muchos nos cuestionamos si se da el fraude electoral, ¿qué sucederá?
Es decepcionante saber que, después de muchos años de reformas electorales, tanto el INE como el tribunal electoral federal no sean instancias imparciales; hay que recordar que este último permitió que el candidato independiente Jaime Rodríguez Calderón el Bronco entrara a la boleta, siendo que el INE había encontrado falsificación de firmas de ciudadanos en su expediente y el instituto electoral ha permitido que los spots que motivan al miedo sigan, pues es una expresión “democrática”.
Ante ese panorama, me pregunto ¿cuál será la estrategia del PRI?, ¿intentará realizar un fraude electoral?, ¿aceptará finalmente que un sector amplio de la sociedad ya no lo quiere?, ¿negociará con el PAN para que pierda AMLO? La respuesta la sabremos en las siguientes semanas; mientras, esperaremos el segundo debate, que desearía que no fuera de confrontación, mentiras y de generar miedo, y que fuera más una discusión de proyectos de nación, ¿o usted qué opina?

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