En su visita a Pachuca el pasado domingo, el presidente electo Andrés Manuel López Obrador fue portador de buenas noticias. Las sobresalientes: inversión de 10 mil millones de pesos en los próximos dos años, para rehabilitación de la refinería de Tula y los vagones del proyecto turístico Tren Maya, se construirán por Bombardier, en Ciudad Sahagún.

Igualmente, se impulsará la ampliación de la carretera a Huejutla, aunque el plazo será mayor.

AMLO también anunció la creación de dos universidades, en Huasca una y la otra en Chilcuautla, y ratificó la reapertura de la escuela normal superior Luis Villarreal, a la que genéricamente, en el pasado, se identificó como El Mexe.

Resultó jornada productiva, que incluyó una reunión con el mandatario estatal Omar Fayad y diputados locales, para poco más adelante, realizar una concentración pública en la explanada de plaza Juárez, en la que espontáneamente se le ratificó la adhesión de hidalguenses.

El tabasqueño, que no ha disminuido su actividad, tanto en recorridos por el país, así como en encuentros con diversas organizaciones, tanto públicas como del sector privado, fue contundente al declarar que no se registrarán escisiones entre los gobiernos federal y estatal, y, asimismo, respetuoso de las entidades municipales, en acato al pacto federal y a la autonomía, independencia y soberanía, en bien de impulsar el desarrollo de la entidad.

A su vez, Fayad formuló una exhortación a hacer un equipo en torno a AMLO, en insoslayable apoyo para que el país salga adelante.

Fue el mismo que en reciente entrevista, en un diario de circulación nacional, dijo que el Congreso local debe ser presidido por la mayoría consolidada de Morena. Dejó claro que es un conflicto en el ámbito legislativo y que hay mecanismos políticos para resolverlo, sin descartar que en caso extremo pueda recurrirse a los jurídicos, si los primeros no son suficientes.

Se apuntaría, como resumen de lo anterior, que se han disipado nubarrones que permiten augurar mejores tiempos, tanto para Hidalgo como en particular entre legisladores.

Temidos baches

Salvo rarísimas excepciones, que las hay, calles de Pachuca son parte de un catálogo de baches, que ciertamente a todos no solo molestan, sino que los ponen en peligro.

Hay desde no muy minúsculos agujeritos, que algunos los refieren como parte de una escenografía muy del siglo XIX, hasta tremendos y profundos espacios que cada vez son más difíciles de sortear.

Las inconformidades de conductores suben de tono, y salvo restauraciones, “muy de volada”, los hoyancos subsisten.

Ante ese panorama, la alcaldesa Yolanda Tellería acometió el difícil problema, refiriéndolo a estricta insuficiencia de recursos.

En su alocución, dijo que el ayuntamiento cuenta con un presupuesto anual de casi 800 millones de pesos y que un gigantesco 75 por ciento se dedica a lo que llamó gasto burocrático.

Ante esa realidad económica, comparó los 700 millones de pesos considerados necesarios para la reparación de arterias de la Bella Airosa.

A la luz de números, la presidenta municipal aludió a la comprensión de diputados locales y federales para que intercedan en la asignación de más recursos y se pueda, de esa forma, consolidar un programa integral de vialidad.

Adelantó que eso es parte trascendente en el tercer año de su gestión.

No soslayó, no lo hizo, y fue directa, el que haya omisiones de la Comisión de Agua y Alcantarillado de Sistemas Municipales (Caasim) porque muchas veces al reparar fugas olvidan cubrir las zanjas que abren.

Desde luego, se infiere que eso es solo una parte del problema, porque en lo general, si hay tantos baches es porque no se implementó, quién sabe desde cuándo, oportuno sistema de mantenimiento.

Florentino, cumplido

Desde hace años, Florentino Castro López resulta figura familiar en el estado.

Nacido el 20 de junio de 1949, en Guasave, Sinaloa, colaboró directamente con Ricardo García Sáinz en el complejo industrial de Ciudad Sahagún.

Después se incorporó al IMSS, en donde desempeñó diversas comisiones, entre ellas, encabezar la delegación de Hidalgo.

Licenciado en derecho, llegó a ser catedrático en la UAEH.

Posteriormente, amén de otras comisiones, retornó en calidad de delegado especial del CEN del PRI.

Funcionario de trato directo, con humor “muy de norteño”, concitó simpatías, o solo en lo político.

Incorporado al ISSSTE, desempeñó diversas tareas, la última, más importante, la de director general.

Como siempre, imprimió su huella, y a meses solamente de dejar el cargo, aludió a lo necesario de contar con más recursos para fortalecer la infraestructura hospitalaria.

Empero, en lo que llamó balance honesto, declaró que dejaba un ISSSTE mejor del que recibió.

Lo que pase después de diciembre parece incierto, y no solo para él, sino para muchos, casi incontables, que hasta hoy laboran en dependencias federales.

Aunque los muy calificados, como Castro López, saludables perspectivas bien podrán concretar.

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