Toda herejía es maniquea, igual que los bogomilos persas o los cátaros medievales… O los puritanos prusianos. Para el maniqueo no hay términos medios, estás adentro o afuera, conmigo o contra mí, sin medias tintas ni reflexión posible. Es distinta de la actividad humana por excelencia que es la política, en la que debe haber matices.
Como si fueran batallones de Dios, los sicarios de la pluma y del micrófono, solo al servicio de sus intere$es, arremeten en manada de chacales contra quien sostiene que México ya no aguanta a los neoliberales, que ya ha sido demasiado, que somos una nación sumida en una crisis tan grande que requiere soluciones populares y masivas. Los enanos del tapanco montan en cólera.
Los sicarios de Dios son maniqueos. No aceptan de ninguna manera que estos son tiempos para el cambio, para recibir en el rostro el aire fresco de la libertad y de las reivindicaciones, para aspirar a que todos se eduquen y coman, siquiera. Para ellos, todo debe de continuar igual, con las mismas mentiras, con los mismos ropajes.
Los platós de los comentócratas de huarache son elitistas y excluyentes, porque no soportan un solo incómodo que venga a echar a perder la fiesta de los chacales. Cuando pasa, exhiben toda su baja estofa, truenan en bola contra quien pretende subir a todos al carro de la fortuna. Porque esta es de ellos, solo de ellos, unos pocos.

El cambio hacia la democracia participativa es inminente

Una lección muy amarga queda para los que hace dos noches atacaron a mansalva, a base de boletines oficiales y argumentos de pandilleros: si así son los obstáculos del sistemita, esto ya se acabó. Desafortunadamente para ellos, no dejaron ni pelos en el alambre. Porque solo faltaron al banquete de elegidos uno o dos comentócratas cupulares.
Y los que fueron, no sirven ni para el arrastre. Causaron lástima, vergüenza del respetable, que no daba crédito a lo que veía. Van a contrapelo de los sucesos, a contracorriente de lo que el pueblo exige, y ya comprendió: el cambio hacia la democracia participativa es inminente y francamente necesario en grado superlativo.

La carga de los seis de la bella unión y del horror al cambio

Parecía que veíamos por televisión concesionada a base de embutes e incondicionalidades, una especie de fotograma en movimiento, donde a cada 24 imágenes, el córtex cerebral solo percibía el drama de la traición vencida por los argumentos. Los retintines al fondo del abismo. La discusión zanjada por verdades molestas de a kilo.
A cada apreciación de un candidato adversario, la carga de los seis de la bella unión y del horror al cambio, animados por sonsonetes macabros de la oficialidad establecida: el nuevo aeropuerto en bancarrota popular, no detener ni revisar las reformas estructurales fallidas y nocivas, no soltar al tigre, cuando a ese lo soltaron ellos, a fuerza de repetir lo inaceptable.
Para ellos, la destrucción que ha ordenado el que manda hasta ahora debe ser sin matices, así se reza el escapulario oficial, las recetas ordenadas desde Washington para arrasar con los pobres, para mantener cautivo el mercado de consumidores, para seguir insistiendo en el remate y la entrega de la soberanía nacional.

Que las buenas conciencias de los patrones no sean molestadas

Todo, en nombre de un supuesto progreso que ha llevado al hambre y a la desesperación a más de 100 millones de mexicanos, según las cifras requete oficiales del Inegi de Videgaray y de las firmas de Peñita. Todo, en nombre de una destrucción que beneficia a los concesionarios de los medios que editan diarios con apenas 3 mil ejemplares de tiraje, solo funcionales para el soborno y la extorsión a la oficialidad rampante y rastacuera.
Todo, para que las buenas conciencias de los patrones no sean molestadas ni con el pétalo de una rosa, ni con el murmullo de un cambio o revisión, ni con el viento del progreso que hoy es un tsunami, más que una necesidad imperiosa. Solo no lo ven quienes no lo quieren ver, los que serían afectados en su vida muelle.

El plató de los periodistas rojos solo fue un asalto fallido

Estupefactos, sin argumento de peso, derrotados por la realidad de las palabras, por el tribunal de la conciencia pública, los comentócratas abusan del maniqueísmo, se refugian en el solaz de lo ejecutado, no admiten que algo sea bueno o malo, porque beneficia o perjudica a los demás, al prójimo, ellos solo esperan sus propios beneficios.
Buscan afanosos en el curso del “debate”, que no es sino una encerrona sinfustada para ridiculizar al adversario con silogismos más falsos que un billete de dos pesos, obtener la de ocho, el encabezado oportuno que acabará con el atrevido, pues todos jalaran para ese objetivo. Son coyotes de la misma loma.
‎Evitan que se mencione el peso abrumador de la corrupción en el modo de vida de los mexicanos, ese tema indeclinable que debe ensombrecer toda sospecha de unanimidades logradas a base de maleta$ distribuidas en los recintos parlamentarios, en las cortes judiciales, en los sillones de mando de la empresa, ávida del mayor provecho por el menor esfuerzo.
El plató de los periodistas rojos solo fue un asalto fallido. La exhibición perfecta de la tormenta que esperan, aunque en todos los sectores de la sociedad mexicana se hayan decidido ya por el cambio. A lo mejor esperan el fraude salvífico en las urnas, el voto imposible e inexistente de los que ya se fueron corriendo hacia otros lados.

Insistían en deturpar con trivialidades y con gracejos hipócritas

Aunque en París hayan detenido a Sarkozy por meter dinero libio a su campaña… Aunque en Perú dimita Kuczynski, acusado de lo mismo para maicear al adversario con dinero gringo… Aunque se descubra que el INAI fue un aparato de mil millones para encubrir a los beneficiados de los sobornos interesados de Odebrecht para Lozoya, Videgaray, Peña Nieto y Meade Kuribreña… De eso aquí no se habla, nosotros solo a lo nuestro.
Aunque Facebook haya sido castigado con una pérdida mayúscula de 60 mil millones de dólares por andar participando con sus registros en todos los fraudes electorales, aunque en el INE se haya firmado convenio con los malosos para levantar el santo y las limosnas en las urnas el primero de julio… Allá ellos, nosotros estamos para lo nuestro, dicen.
Cariacontecidos, perplejos, vencidos en la rueda del debate, los seis insisten en deturpar con trivialidades, con gracejos hipócritas que ni al caso vienen. Fueron mandados por los mandamases del momento, y allá no esperan. Quieren resultados sensacionalistas para exhibir al irredento. Seis chacales cebados, defendiendo lo inconfesable.

Sicarios de la pluma y del micrófono, defensores de la corrupción

Entre otras muchas cosas que a los caifases les quedaron claras, que ya no podrán seguir utilizando como vanguardias de sus comentarios: la corrupción, el 20 por ciento de la riqueza nacional no radica en las dádivas ni en las mordidas de barandilla.
La corrupción es un ente gigantesco que mora en las oficinas y en los parejitos oscuros de los empoderados para hacer las componendas gigantescas de los negocios financieros, de los contratos a fondo perdido para el país, de los enjuagues que nos aniquilan más rápido que inmediatamente.
En la cúpula de la corrupción están los mandarines de ahora y de siempre, encubiertos por los sicarios de la pluma y del micrófono, que en el plató del periodismo rojito salió defenestrado… Esperemos que para siempre.
¡No quedaron ni pelos!
Los comentócratas, desastrosos, abominables. ¡Qué vergüenza!
¡Muchos días de esos, compadritos! Van rumbo a ya saben dónde.
Los arrolló ya saben quién.
¿No cree usted?

Índice Flamígero: Hace un año usted leyó aquí “Secretos de Estado, los asesinatos de Colosio y Ruiz Massieu” en la que, entre otras cosas se decía que “durante esa desgracia sexenal que fue el salinato, Francisco Ruiz Massieu consiguió todo. Hasta la gubernatura de Guerrero, un estado bronco, contrastante con los modales refinados del impuesto. Pero los conocedores avizoraban que el de Acapulco era una piedra en el zapato para la dinastía de Agualeguas. Ruiz Massieu por fin se divorció de Adriana Salinas de Gortari. Desde ese momento se convertía en un hombre al agua.‎ Mientras, operó desde la Secretaría General del PRI –cargo que hoy ocupa su hija Claudia– como el pivote que le hacía falta a Salinas, en 1993, para atemperar los nervios de los presidenciables descartados, Aspe y Camacho, que sabían de dónde procedían los mensajes. Así que, cuando William Clinton, inconforme por el destape de Luis Donaldo Colosio, movió cielo y tierra para que en el feudo de Carlos Hank González fuera ejecutado el sonorense, logró imponer a su favorito de Yale, el felón Ernesto Zedillo, quien a pesar de ser el jefe formal de la campaña de Colosio, nunca se paró por Lomas Taurinas. A Clinton le habían molestado las bravatas y amenazas que el de San Luis Río Colorado había dirigido a los capos del narcotráfico, pues obstruía su visión de, como él mismo lo declaró en una conferencia en la Universidad del Valle de México, convertir a México, de un lugar de tránsito de estupefacientes, a un lugar de consumo de la droga. Lo logró”. + + + En su discurso, ayer, en la entrega de los Premios Nacionales de Periodismo, Celeste Sáenz de Miera hizo un llamado a “salvaguardar la libertad de expresión, así como los derechos de los periodistas tanto como de los lectores y las audiencias. Esas están amenazadas por los monopolios y oligopolios de poderes fácticos, alineados con los oscuros intereses de grupos con ‘ideologías’ disolventes del pensamiento y la armonía social”. + + + Momento memorable en la ceremonia celebrada en la sede del Club de Periodistas fue la entrega de un Premio post mortem al colega Javier Valdez, recibido por su hijo. + + + También el justo reclamo de Jenaro Villamil, por el hecho de que el impresentable Miguel Ángel Yunes Linares haya dicho que al periodista Leobardo Vázquez lo asesinaron por su actividad “de taquero”. Repugnante el –en mala hora– gobernador veracruzano. + + + Doblemente orgulloso el escribidor por los Premios Nacionales otorgados a adn40 –donde transmito todos los lunes el programa “Juzgue usted”– recibido por el director general del canal Luciano Pascoe y por el entregado al programa radiofónico “Estado de los estados”, en el que participo, y que recibieran Lilia Arellano, Claudia Rodríguez y Abelardo Martín. ¡Felicidades!

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