Una joven de unos 20 años contactó al trío de música huasteca y los llevó hasta la tumba de su abuela, donde los padres a ritmo de huapango corearon a Juan Gabriel

Pachuca

Un hombre de camisa a cuadros posa frente a un pequeño mausoleo sobre el callejón paralelo a la arteria principal del panteón municipal de la Bella Airosa, se queda por minutos mirando, sonriendo, con gestos y recuerdos, es miércoles 10 de mayo.
Camina de regreso a casa, quizá a su empleo, avanza con la mirada a veces al cielo, otras al suelo de tierra como todos los callejones del camposanto, pasea, y a la altura de la cripta de los Tellería encuentra a más personas que como él demuestran que aunque lejos, todos tienen madre, les alcanza con la mirada, sonríe, contesta “buenas tardes” y con un gesto de empatía desaparece.
Sobre la arteria principal, esa sí de concreto, la entrada recibe con un arco y la leyenda en letras blancas: “Bienvenidos 10 de mayo” a quienes sus madres se adelantaron, dos, cinco o 20 años atrás y hoy traen flores y un pedazo de “Amor eterno” hasta su nuevo hogar.
Hay sonrisas, familias con niños, parejas y personas solas, algunos con uniformes de trabajo, quienes en su hora de comida decidieron acarrear agua para las flores y volver a la oficina a las 3 pm como comentó la señora de traje negro y tarjetón en el chaleco.


Las flores de 35 pesos por cuatro artificiales, 40 el ramo de agapanto y 80 pesos la docena de rosas pasean por la avenida del panteón, hay amarillas, blancas, rojas y moradas, el pequeño de quizá tres años exige a su madre cargar las flores de su abuela.
No hay llanto, más que lágrimas del recuerdo que se llega a escapar a los adultos, los padres enseñan a sus hijos a venerar a los difuntos adelantados y a no olvidar a una madre; una joven de unos 20 años contactó al trío de música huasteca y los llevó hasta la tumba de su abuela, donde los padres a ritmo de huapango corearon: “Como quisiera que tú vivieras, que tus ojitos jamás se hubieran cerrado nunca y estar mirándolos… amor eterno e inolvidable, tarde o temprano estaré contigo para seguir amándonos.”
Siguieron “De rodillas te pido” y “Hermoso cariño” a la tanda de tres canciones por 100 pesos, sin embargo, la melodía de Juan Gabriel a su madre retumbó en el corazón de quienes pensaban en “mamá” con mirada a la tumba y más tarde al cielo.
Cerca de la familia que pinta cruces, mínimo 100 pesos, según el tamaño, atraviesa un hombre de unos 50 años, con él un niño con playera del Cruz Azul quien trata de entender qué es no tener una madre, o como decía Juan Gabriel en su “Amor eterno”; qué se sentirá preferir estar dormido que despierto, de tanto y tanto que duele que no esté.
“Amor eterno e inolvidable,
tarde o temprano estaré contigo
para seguir amándonos”

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