Se escribe en la solapa del libro de Mónica González Álvarez: “Los gigantescos recintos acotados por alambradas, guardias armados, torres de vigilancia y barracones sucios e insalubres fueron elegidos por los nazis para encarcelar a sus prisioneros. Los campos de concentración se convirtieron en el infierno terrenal del nazismo y aquellos que traspasaban su puerta estaban condenados a morir dentro. Solo algunos corrieron con mejor suerte y lograron sobrevivir a la barbarie. Pero, ¿qué fue lo que les impulsó a seguir luchando?”

Es una obra en la que la autora recoge las historias reales de amor más impactantes surgidas y vividas en los campos de concentración nazis durante la segunda Guerra Mundial.

González Álvarez, nacida en Valladolid, España (1979), es periodista, escritora y guionista de radio y televisión.

Es autora de cuatro libros de investigación entre los que destacan por su éxito de ventas: Guardianas nazis: El lado femenino del mal y Las caras del mal; galardonada en 2017 con la medalla de oro del Foro Europa 2001, en reconocimiento a su prestigio profesional.

Se considera una buscadora nata, imperfecta y orgullosa de serlo, y sobre todo, una mujer optimista, apasionada y soñadora.

En el texto, a través de entrevistas personales, escucha de primera mano la vida de varios de sus personajes.

Relata cómo sus testimonios sobrevivieron a la enfermedad, las vejaciones y al hambre gracias a su valentía, pero también gracias al motor que en aquellos momentos movía sus corazones: el amor.

Porque pese a los trabajos forzados, los abusos y la barbarie, o la inanición, su mayor lucha consistía en salir de aquellas sórdidas cárceles y sobrevivir, quedar libres y seguir amando.

Y hay un comentario textual de Paula Stern, quien lo logró: “Sé que si no hubiera estado casada, no hubiera sobrevivido. Era lo único que me daba fuerzas para continuar”.

Con toda la crudeza de deshumanizadas experiencias, hay una confesión de uno que, a la postre, logró salvarse.

“El de las SS me acercó un banco y me dijo: ‘Sube’. Coloqué las manos detrás y me las unió con una cadena. Quería colgarme del gancho. Me dijo: ‘Ponte de puntas’. Al final me colgó y derribó el taburete de una patada, sin avisar. Caí con todo mi peso. ¡Jesús, María y José! ¡Sentí un dolor terrible! Los hombros se me separaban de las articulaciones. Los dos brazos se salían de sus articulaciones. Cuando comencé a quejarme, me espetó: ‘¡Cierra la boca, perro! ¡Tú te lo buscaste! ¡Tienes que sufrir!’”

En una introducción, la escritora precisa “…esta es una visión personal, íntima, desgarradora y veraz de lo que se vivió durante el Holocausto”.

Y también: “Aquellos campos fueron el infierno terrenal del nazismo, y quienes traspasaban su puerta estaban condenados a morir en su interior”.

Impactante lo que cita Mónica González Álvarez que, ya juzgado, tras tantos años, parece ficción, aunque lamentablemente no fue así.

De editorial Diana, la primera edición impresa en México fue de octubre de 2018.

Amor y horror

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