No cabe duda que la pandemia por el coronavirus ha sido pretexto para una mayor manga ancha en el actuar impune del señorpresidente López Obrador.

Y es que, lo mismo ha utilizado el púlpito de las mañaneras para reiteradamente descalificar a quienes no piensan igual que él que anunciar la existencia de miles de millones de pesos para enfrentar la emergencia sanitaria pero, sobre todo, concretar un encuentro que, en otros tiempos, habría implicado escándalo nacional.

Y, por supuesto, se habría emprendido una marcha, de la columna de la Independencia al Zócalo, encabezada por el entonces aspirante presidencial Andrés Manuel López Obrador.

¡Claro!, la demanda de urgente aplicación habría sido someter a proceso al presidente de la República –¿Carlos Salinas? ¿Ernesto Zedillo? ¿Vicente Fox o Felipe Calderón? ¿Enrique Peña Nieto?– por la evidencia de sus relaciones nada recomendables y para cualquier conjetura, sobre todo la elemental de vínculos con el narcotráfico y el crimen organizado.

Pero, hoy basta con presumir honestidad y recurrentemente decir que no se parece a los de antes y tocar madera, para que el señorpresidente transite impunemente y pretexte un gesto humanitario para dar por cerrado un episodio más en esa relación que tiene con la familia del Chapo.

Porque, salvo su mejor opinión, estará usted de acuerdo en que el culiacanazo fue una muestra de debilidad frente al crimen organizado, al cártel comandado ahora por Ovidio Guzmán, quien por cierto cumplió años justo el domingo 29 de marzo cuando por alguna rara coincidencia, aunque en estos menesteres no hay coincidencias ni casualidades, Andrés Manuel fue de gira por aquellos rumbos del Triángulo Dorado, el espacio productor de marihuana y amapola, para inspeccionar la construcción de una carretera. Gira pitera.

El caso es que la tarde-noche del domingo pasado en las redes sociales arrancó un singular operativo para justificar y defender a Andrés Manuel López Obrador de las críticas por su encuentro, harto familiar, con la señora María Consuelo Loera Pérez, madre de Joaquín Archivaldo Guzmán Loera, el Chapo.

–Te saludo, no te bajes– dijo Andrés Manuel a doña María Consuelo, a quien vecinos del municipio de Badiraguato y, en especial, de la localidad de La Tuna llaman la Patrona.

La señora lo recibió sonriente y lo invitó a acercarse (“ven, ven…”, le dijo la señora María Consuelo con tanta familiaridad como la que puede demostrarse en público). ¿A propósito? Y luego la camaradería demostrada por el abogado José Luis González Meza hacia López Obrador.

¿A quién se le ocurrió subir a redes sociales las imágenes de ese encuentro, incluso de la taquiza que se sirvió en esa localidad sobre la obra carretera? Mire usted, si el equipo del licenciado López Obrador no difundió esas imágenes del cordial encuentro en un punto cercano a La Tuna, sobre la obra carretera que conectará a Badiraguato, Sinaloa, con Parral, Chihuahua, tampoco hubo reticencia alguna para que lo hicieran, seguramente, colaboradores de José Luis González Meza, abogado de la familia Guzmán Loera.

Permítame una pregunta de escolapio: ¿A quién benefició la difusión de esas imágenes? Bueno, al licenciadopresidente no molestó la infidencia, aunque evitó responder al reportero que, en el aeropuerto de Culiacán, le preguntó acerca de la carta de la señora María Consuelo. “¡Ahí nos vemos mañana!”, respondió Andrés Manuel al colega, a quien luego calificaría como provocador. Bueeeno, el lunes enderezó la justificación y se victimizó porque se dijo agredido por conservadores y provocadores.

Además, dio la vuelta al tema con el pretexto de que fue un acto humanitario y no podía dejar con la mano extendida a una mujer de 92 años de edad. ¡Ajá! Sin embargo, ese encuentro en terrenos bajo control del cártel de Sinaloa, región a la que nadie ajeno al terruño ingresa sin permiso, tuvo algo más que un reencuentro con doña María Consuelo y el abogado González Meza.

El tema es la carta, una segunda carta en la que más allá de la petición de apoyo para conseguir visas humanitarias, para ella y sus dos hijas, Armida y Bernarda, para visitar en la prisión estadunidense a el Chapo, doña María Consuelo alude a la repatriación de su hijo.

El 14 de febrero del año pasado, en una carta redactada en computadora sin faltas de ortografía, evidencia de que le fue elaborada para firmarla, la señora pidió a Andrés Manuel su intervención para conseguir las visas aludidas. El 2 de junio, también del año pasado, en silla de ruedas frente a la embajada de Estados Unidos en el Paseo de la Reforma de la Ciudad de México, doña María Consuelo presumió haber recibido las visas.

Pero no, la embajada le negó el visado. Y de ello dio fe en la segunda carta que, con fecha 20 de marzo de 2020, fechada en Badiraguato, Sinaloa, escrita en máquina mecánica y con faltas de ortografía, como para darle el sello personal de una mujer de 92 años de edad y preparación escolar mínima, Andrés Manuel dijo haber recibido.

–¡Sí, sí, sí… ya recibí tu carta– respondió el señorpresidente a la madre del Chapo.

“DSESO INSISTIRLE SOBRE SU APOYO PARA QUE SE ME PERMITA VISITA AMI, HIJO YA QUE A MI EDAD AVANZADA 92 AÑOS Y LAS ENFERMEDADES QUE ME, AQUEJAN, ASI COMO MIS GRADE DECEOS DE VERLO. YA QUE TENGO MÁS DE 5 AÑOS SIN VERLO (sic).

“EN ESPERA DE SEGUIR CONTANDO CON SU APOYO LE DESEO QUE NUESTRO, SEÑOR JESUCRISTO LO ILUMINE Y LO COLME DE BENDICIONES EN ESA, TAREA QUE EL PUEBLO DE MEXICO LE ASIGNO (sic)”, cita al final de la carta doña María Consuelo.

El punto toral de la carta está en los primeros párrafos en los que la señora no tiene empacho en agradecer al licenciado López Obrador haber designado a los cuatro integrantes de su gabinete de más alto rango para buscar que Joaquín Guzmán Loera, el Chapo, sea repatriado a México, es decir, dejar sin efecto la extradición y la pena de cadena perpetua que un juez estadunidense le dictó el año pasado.

No hay duda de que López Obrador ofreció esa negociación a la doña María Consuelo. Lea usted: “SR. LIC. ANDRES MANUEL LOPEZ OBRADOR (sic) “PRECIDENTE CONSTITUCIONAL DE LOS ESTADOS UNIDOS MEXICANOS. (sic) “PRESENTE. (sic) “ESTIMADO HERMANO EN CRISTO: (sic) “EN PRIMER TERMINO DESEO AGRADESERLE SU INTERBENCION, SOBRE LA CARTE QUE LE ENTREGAMOS EN SU PRIMER VISITA A BADIRAGUATO SINALOA (sic) “EL AÑO PASADO Y DESEO INFORMARLE LO SIGUIENTE AL RESPECTO. (sic) “NUESTROS ABOGADOS JOSE LUIS GONZALEZ MEZA Y JUAN PABLO BANDILLO ESTAN EN CONTACTO DIRECTO CON QUIENES USTED DESIGNO PARA LA, REPATRICCION DE MI QUERIDO HIJO, JOAQUIN ARCHIVALDO GUZMAN LOERA ES DECIR LOS SECRETARIOS DE GOBERNACION, RELACIONES EXTERIORES, SECRETARIO DE HACIENDA Y LA FISCALIA GENERAL DE LA REPUBLICA EN DONDE YA SE APORTARON TODAS LAS PRUEBAS EN DONDE QUEDA CLARO, QUE MI HIJO FUE ENTREGADO ILEGALMENTE AL GOBIERNO DE LOS ESTADOS UNIDOS DE NORTEAMERICA, NADA ME HARIA MAS FELIZ A MI Y A MI FAMILIA VERLO EN DONDE DEBE ESTAR EN UNA CARCEL EN MEXICO (sic)”.

El texto no tiene desperdicio, es directo y específico en el tema. La señora María Consuelo agradece al señorpresidente haber designado a Olga Sánchez Cordero, Marcelo Ebrard Casaubón, Arturo Herrera Gutiérrez y a Alejandro Gertz Manero, es decir, los integrantes del más alto nivel en el gabinete para negociar con el gobierno de Estados Unidos la repatriación de Joaquín El Chapo Guzmán Loera. ¿A cambio de qué? ¿Un acto humanitario? Ojalá y en su informe de gobierno del próximo domingo 5 de abril, el primero de tres que anunció rendirá este año, el licenciado López Obrador dé cuenta de la causa por la que abiertamente y sin rubores se mostró en un cordial cuanto incluso familiar encuentro con la señora madre de un criminal que fue extraditado a Estados Unidos y sentenciado a prisión perpetua.

Sin adjetivos, el Chapo es un delincuente de alto impacto. Doña María Consuelo está en todo su derecho de solicitar al presidente su apoyo.

Pero, López Obrador le debe una explicación al país; ha despreciado reunirse con luchadores sociales, madres de familia desamparadas, alcaldes con problemas presupuestales para atender prioridades de obra pública y, en fin, en el doble discurso, escudándose en su presunta honestidad, brinda prioridad a un caso que fue juzgado; ofrece negociar la repatriación del Chapo a México. Y para ello dispone que integrantes de alto nivel de su gabinete hagan lo procedente con autoridades de Estados Unidos. Conste.

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