Anguiano por Anguiano (1915-2006)

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Anguiano

El 3 de diciembre de 1997, en la presentación editorial de la obra, el artista pintó un óleo al que tituló Las dolientes

(Primera parte)

El 13 de enero de 2006 falleció en la Ciudad de México José Raúl Anguiano Valdez, destacado muralista, grabador del siglo XX y creador emérito del Sistema Nacional de Creadores. Nació el 26 de febrero de 1915 en Guadalajara, Jalisco; asimismo, destaca que la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH) le otorgó la distinción Doctor Honoris Causa el 16 de noviembre de 2004.

Se recuerda que el 3 de diciembre de 1997, en la presentación editorial del libro Anguiano por Anguiano publicado por la máxima casa de estudios de la entidad, el artista pintó un óleo al que tituló Las dolientes, obra que donó a la universidad.

En memoria de ese ilustre mexicano comentaremos el libro Anguiano por Anguiano, edición que hoy forma parte del fondo reservado de la Autónoma.

El texto guarda una peculiar formación editorial, pues en él se aprecian fotografías de litografías, aguafuertes, xilografías, monotipos y dibujos creados en distintos momentos de la vida del artista. Destaca una especie de biografía que, sin serlo formalmente, Raúl Anguiano fue narrando de manera amigable en su taller de trabajo y en su rincón especial de su casa en el antiguo barrio de Coyoacán.

Anguiano comentó: “Siempre he dibujado como todos los niños lo hacen, pero yo nunca he cesado de hacerlo; siempre me recuerdo a mí mismo dibujando con sumo placer y desde mi infancia he preferido pintar en lugar de jugar”.

Las pláticas fueron sucediendo en distintas ocasiones a las que acudía el profesor Rafael Cravioto, Marcial Guerrero, Raúl Fernández Violante, Regina Olivares Alberti y un servidor, Evaristo Luvián Torres. De ellas, obtuvimos información de diversas facetas de Anguiano, como lo fueron los dibujos de los retratos de Álvaro Obregón y Venustiano Carranza.

Su primera influencia artística fue el contemplar la obra La sagrada familia de Rafael Sanzio e interesarse por el dibujo riguroso italiano clásico.

Nuestro entrevistado agregó que a los 12 años de edad ingresó a la Escuela de Pintura del Museo de Guadalajara. Fue su primer profesor el pintor Ixca Farías, quien nos recomendaba pintar todo lo que estuviera a nuestro alrededor, y así inició su andar en las artes plásticas.

Raúl Anguiano reconoció que hacía torpes copias de las obras expuestas en el Museo de Guadalajara y que sus amigos lo llamaban Rafaelito o el Niño Anguiano. Al ingresar a la preparatoria dibujaba jarritos y otros objetos y recordaba que alguna ocasión, al presentarle un apunte de un dibujo a su maestro, este le pidió que lo repitiera en sentido inverso y al concluir el ejercicio su docente le pidió que lo acompañara a su taller para recibir clases de dibujo y pintura en el laboratorio de José Vizcarra. Así inició sus andanzas en un espacio lleno de academia donde su evolución la veía reflejada en sus primeras obras artísticas en pinturas al carbón de yeso, al pastel, naturalezas muertas y cabezas humanas.

El artista plástico comentó que algún día decidió abandonar la orientación académica y buscar su propio camino y se unió al grupo de intelectuales artistas que se autodenominaban Bandera de Provincias, que estaba representado, entre otros, por Agustín Yáñez, José Guadalupe Zuno y Luis Barragán. En esa agrupación se unían escultores de la talla de Francisco Marín y León Muñiz, así que ellos influyeron en la formación intelectual de don Raúl, quien también llegó a dar clases de pintura y dibujo en las primarias de Guadalajara, y afirmaba que algunas modelos para el desnudo eran las maestras normalistas “muy liberales para la época”.

En 1934 Raúl Anguiano decidió mudarse a la Ciudad de México, donde frecuentaba a sus amigos que, a decir de él, eran revolucionarios, como Guerrero Galván, Roberto Reyes y Maximino Pacheco, “quienes contribuyeron a radicalizarme en lo ideológico y en lo político, pero también el impacto emocional de los frescos de Diego Rivera, Orozco, David Alfaro Siqueiros, David Revueltas, Fernando Leal”.

La llegada al poder del general Lázaro Cárdenas y la alianza de trabajadores de las artes plásticas con la Federación de Escritores Proletarios que encabezaba José Muñoz Cota propiciaron la participación en decoraciones de murales que aunque “la paga no era buena, el aprendizaje era mucho”. Cada vez la amistad con personajes del arte se ampliaba; así recordaba el pensar de Rafael Zalce, Pablo O´Higgins, Chávez Morado, el escritor Juan de la Cabada y el músico Silvestre Revueltas. Esas alianzas revolucionarias, según comentó Raúl Anguiano, permitieron la llegada de otros intelectuales como Fernando Gamboa, Octavio Paz, Luis Sandi y Luis Cardoza y Aragón.

En 1938, Raúl Anguiano presentó en Cuba dos exposiciones. Recuerda haber conocido a León Felipe, de quien en alguna ocasión ilustró con viñetas un poema de ese famoso intelectual de corte internacional.

Los talleres que formó Anguiano se destacaron por los postulados y la orientación política de las luchas populares de obreros y campesinos contra la carestía de la vida. También entraba en el recuento de sus dibujos y carteles contra el franquismo, la guerra y el fascismo y sus andadas de los sábados por la noche en el Salón México.

Le llenaba de emoción recordar su viaje a Nueva York, realizado en 1940. Al año siguiente, a su regreso a México, volvía con su familia y sus clases en La Esmeralda. Se iniciaba una nueva etapa para la creación de pinturas y retratos que reflejaban sus vivencias en los museos de Nueva York.

En el texto Anguiano por Anguiano, que se asemeja a una biografía a manera de narrativa, Raúl Anguiano comentó ampliamente que en 1945 se formó la Sociedad Mexicana de Estudios y Lecturas, de la que participó activamente al lado de Arturo Arnaiz, José Iturriaga, Leopoldo Zea, Guillermo Aro, Fernando Benítez, Carlos Lazo, Jorge L Tamaño, Jorge Carrión y Octavio Paz. Esta asociación de intelectuales realizó actividades culturales y de las que se acordaba más es aquella que denomina 100 Años de Relaciones México Norteamericanas, con motivo del centenario de la guerra de 1947, y en particular de la pintura mural de la década de 1920 a 1940, que quedó plasmada en los Estados Unidos.

En la próxima entrega hablaremos sobre la expedición a Bonampak, su primer viaje a Europa, el nuevo México y sus principales exposiciones.

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