El año en que nuestras certezas se fueron al diablo

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Este 2016 si algo cambió fueron nuestras frágiles certezas sobre la economía y el mundo en general. A principios de este siglo estudiaba la licenciatura en comercio internacional y en ese tiempo era un dogma sagrado.
Cualquiera que propusiera un regreso al proteccionismo, a una política que cerrara la economía de un país a sus propias fronteras era calificado de inmediato como un retrógrada, un trasnochado irredento.
Hoy, 2016, el mundo apunta hacia, precisamente, esa dirección: un regreso al ensimismamiento, hacia una política cerril en la que los gobiernos, incluido el del presidente electo de Estados Unidos Donald Trump, que pretende cerrar sus fronteras al comercio, algo inaudito, impensable en el amanecer de este siglo.
¿Qué es lo que pasó? ¿En qué momento el electorado decidió votar por un millonario, xenófobo, con ideas que postulan un regreso en el tiempo? ¿En qué momento los ingleses, cuyo país es ejemplo del león, el feroz conquistador de mercados, decidieron que es mejor optar por ser un gato doméstico y salirse de la Unión Europea?
Lo que he leído y lo que intuyo es que básicamente la mayoría de las personas en todo el planeta la están pasando mal. Casi todas las economías del mundo occidental pasan por malos momentos. Casi ningún país crece al ritmo que su economía debiera para dar empleo a las personas que recién entran al mercado laboral para obtener un trabajo y un ingreso. Y los pocos empleos que las economías producen son precarios, sin prestaciones, con salarios insuficientes.
Y si a eso le sumamos un ambiente convulso, inseguro, pleno de incertidumbre, entonces surgen estos líderes mesiánicos, que prometen resolver nuestros problemas con unas cuantas medidas económicas, muchas de ellas proteccionistas.
O lo peor y quizá más peligroso: que encuentran y echan la culpa al otro de los problemas de su país: al migrante, al extranjero o a los propios conciudadanos que buscan invertir en el extranjero.
¿Qué hacer frente a esta nueva realidad económica? Analistas y políticos dicen que voltear al mercado interno. Sugieren reconstruir redes económicas domésticas que produzcan lo necesario para que nuestro país crezca. Así como ya lo hicimos en las décadas de 1970 y 1980, cuando regía el modelo de sustitución de importaciones.
La historia se burla de nosotros y nosotros nos miramos unos a otros sin saber qué hacer. “Así que estas son sus certezas, ¿verdad?, pues vean como las rompo y las tiro a la basura, ja, ja, ja”. Sí, así seguramente nos ve esa mujer entrada en años que hoy seguramente debe estar observando a la humanidad con sorna, pensando: ah, estos pobres ilusos.

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Periodista desde hace más de una década y director del diario Libre por convicción Independiente de Hidalgo. Es licenciado en comercio exterior por la UAEH y licenciado en lengua y literaturas hispánicas por la UNAM. Colabora como articulista en el diario que dirige y también en el portal SDPnoticias.com. Fue reportero en el semanario Aljibe y Síntesis Hidalgo. Trabajó para los periodistas Ricardo Alemán y Estela Livera en un programa de investigación. En 2007 ingresó a trabajar a Bermellón, Edición e Imagen, despacho donde se desempeñó como jefe de redacción hasta 2009. Es colaborador de la editorial Elementum desde 2010.