Otro año de rones y dolores

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rones, don chino, el independiente

Pachuca.-

Pachuca, la Bella Airosa, realiza la cuenta regresiva para despedir 2017; en el centro histórico transitan cientos de personas para las compras y la calle Nicolás Romero vive su propia tragedia, pues la cantina El Surtidor, los rones de don Chino, cierra sus puertas.
En la plaza Constitución, donde hace días hubiera enfrentamientos entre comerciantes y la Policía municipal, lo semifijos muestran sus productos, comida, películas, videos, música, calzones y sensuales pantaletas rojas para el amor y amarillas para el dinero.
En el mercado Primero de Mayo, algunos establecimientos comienzan a ofrecer todo para los rituales que se realizan en el limbo de esta noche y la madrugada de mañana, ya primero de enero de 2018; semillas, hierbas, copal ocote y veladoras son algunos de los productos.
Las amarillas para el dinero, las rojas para el amor, azules para la salud y verdes para una familia unida, tampoco faltan los borreguitos de la suerte, con listón rojo y monedas para la abundancia.
En la calle Guerrero, también en el primer cuadro de la ciudad, las aceras se llenan, es sábado bellairoso y víspera del último domingo del año; las ventas incrementan y saludos o despedidas se colean con el feliz Año Nuevo, con rostros de esperanza para que vengan 12 meses mejores.
Sobre Nicolás Romero, la cantina El Surtidor, que atiende Alfredo Yong, conocido como don Chino, abre sus puertas al mediodía, hay balance del año, recuerda caras nuevas de jóvenes que desfilaron en 2017 por su local, quienes brindaron con un ron de nueve pesos y se olvidaron por un momento de infinidad de cosas.
Pero no todo son buenaventuras, don Chino también anunció que ayer fue el último día de El Surtidor, pues el dinero a veces pesa más que las tradiciones y los nuevos dueños del terreno decidieron ya no rentar más el establecimiento.
Dieron hasta la última semana de diciembre para que la cantina, que abrió en 1944, cuando la segunda Guerra Mundial llamaba la atención del mundo y el papá de don Alfred, como también le conocen, comenzó a preparar bebidas.
Al filo del fin de año y en su barra ya maltratada, don Chino rememoró que en 1976, años después de la muerte de su padre y al filo de sus 40 años, comenzó a servir él en la cantina que se convertiría en un emblema para estudiantes en Pachuca y a donde acudieron generaciones de representantes de la vida política del estado.
Así cerró el año en la tradicional Pachuca, la de aún cantinas en el centro, donde por 73 años don Chino y su padre escucharon generaciones de males de amores y buenas noticias, junto a los papeles con dibujos o mensajes que todos podían dejar.
Por eso buscará, luego de unas vacaciones y tratamientos de salud, reestablecer El Surtidor en otra manzana del centro histórico de la Bella Airosa.
Mientras, el último trago de ron recuerda que tan solo el último mes de 2017 trajo enfrentamientos, alzas al transporte y sueldos de funcionarios, y el cierre de El Surtidor, en un año más de rones y dolores.

Además 

  • La calle Nicolás Romero
    vive su propia tragedia, pues la cantina El Surtidor cierra sus puertas, lugar que se convertiría en un emblema para estudiantes y a donde acudieron generaciones de representantes de la vida política del estado

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