No hay mayor tesoro que la salud, pero ante el coronavirus, la salud de los mexicanos está altamente vulnerable, por el rezago en investigación y desarrollo tecnológico.

En lo económico heredamos un modelo privatizador-depredador, que propició desigualdad, donde el 10 por ciento de la población más rica, concentra el 70 por ciento de toda la riqueza del país, en términos de renta y capital, según Oxfam y Forbes en 1996, solo 16 familias eran poseedoras de activos por 25 mil millones de dólares, para el 2018 este monto se incrementó a 160 mil millones de dólares, mientras que el ingreso percapita se estancó, un estudio realizado por el centro de análisis multidisciplinario de la UNAM, mostró que la pérdida acumulada del poder adquisitivo ha sido de 80 por ciento, en los 30 años de neoliberalismo, los incrementos salariales nacieron muertos, he ahí la explicación de la existencia de más de 53 millones de mexicanos pobres.

¿Cómo fue eso posible? Gracias a la privatización de las empresas paraestatales de sectores estratégicos como el siderúrgico, bancos, la industria azucarera, fertilizantes, semillas mejoradas, teléfonos, ferrocarriles, aeropuertos y líneas aéreas; en esta lógica de desmantelamiento está el sector energético, donde lograron eliminar a la compañía Luz y Fuerza, en proceso estaban la Comisión Federal de Electricidad y claro Pemex, sin faltar el sector salud, siendo el seguro popular, el primer paso, y por supuesto en la mira estaban la educación, principalmente la educación superior y los centros públicos de investigación.

Avanzaron abriendo el mercado de la gasolina, donde las empresas trasnacionales están escalando, introduciendo sus marcas y comprando o rentando la infraestructura.

Esta lógica de inserción de las empresas trasnacionales ya se había iniciado anteriormente, en sectores del juguete, cuyos productores se transformaron en representantes de Fisher Price y Mattell, en la industria automotriz, como en el mercado del agua embotellada, la minería, la distribución de los productos de consumo generalizado, liderado por Walmart.

Tanto en la industria como en la agricultura hay dos grandes divisiones, una es tecnificada y de alto rendimiento, donde la investigación es permanente; la otra es de subsistencia, tecnológicamente rezagada, con productividad nula, cuyos costos no le permiten desarrollarse, abandonada por la investigación y el desarrollo tecnológico, por ello no puede ser innovadora, ni competitiva.

Si bien es cierto que el actual gobierno con su 4T está intentando cambiar el modelo neoliberal privatizador, también es cierto que no se ve cual será el modelo alternativo, lo que se observa son programas sociales, orientados a mejorar las condiciones de bienestar de sectores marginados, pero no se alcanzan a percibir las estrategias macroeconómicas que hagan sustentables a esos programas sociales, ¿de dónde van a salir los recursos para sostener el flujo de recursos financieros hacia esos sectores?

La estructura productiva de subsistencia, que se pretende apoyar para que sea competitiva, requiere de una política de investigación aplicada como de desarrollo tecnológico y de innovación, que no se ve, en materia de salud el gobierno federal dice que estamos preparados para enfrentar la epidemia del coronavirus, ¿Cómo? ¿Con medidas de contención médica solamente?

No hay fármacos ni vacunas para curar el coronavirus, solo medidas de contención, de ser pandemia, el impacto para los mexicanos será letal, ¿por qué las autoridades no han iniciado una estrategia de investigación en fármacos y vigilancia epidemiológica, que nos permita reducir en el futuro nuestra vulnerabilidad

Los virus y las bacterias mutan y evolucionan, hemos enfrentado exitosamente numerosas epidemias, desde el sarampión, la tos ferina, la viruela, la escarlatina y otras tantas, como la influenza y la fiebre aviar. Pero van a venir otras epidemias y no hay una política de investigación aplicada, que hoy adquiere el nivel de seguridad nacional.

Tal parece que seguiremos dependiendo de la investigación y el desarrollo científico-tecnológico que hacen las trasnacionales, dueñas de patentes y de la distribución de los genéricos.

De concretarse la inversión que anunció Microsoft se posicionará como el líder tecnológico en nuestro país; el riesgo es que junto a Syngenta-Bayer, y la fundación Gates, desarrollarán la agricultura sin agricultores, ¿Qué pasará con los campesinos mexicanos, con parcelas y sin tecnología? ¿Desaparecerán? Nuestra vulnerabilidad es tecnológica.

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