Como fue de conocimiento público, el 2 de abril los antorchistas pachuqueños llevamos a cabo el festejo del 25 aniversario de Antorcha en Pachuca, con un evento político cultural en plaza Juárez, donde se concentraron más de 20 mil antorchistas de la capital hidalguense y municipios aledaños; fue, desde nuestra percepción, un evento importante por la cantidad de hidalguenses que nos reunimos, por el ánimo entusiasta de los presentes, por la calidad de su parte cultural y por el discurso que nos dirigió nuestro líder nacional Aquiles Córdova Morán, hombre culto, sabio y conocedor de la situación política, económica y social del mundo y de México. Pero tan significativo evento para miles de hidalguenses, parece que no gustó a la clase política de nuestro estado; se sintieron realmente ofendidos y quizá hasta agredidos por la hazaña de Antorcha de poder reunir a tan importante número de pachuqueños sin promesa de alguna limosna social a cambio, que todos llegaran pagando su pasaje o su autobús, es decir, por su propio esfuerzo, solo movidos por su convicción y por la firme voluntad de asistir al evento.
Pero los señores del poder se sintieron tan ofendidos que, inmediatamente, antes de que concluyera el evento, ya habían desplegado una campaña negra a través de sus espoliques mediáticos, ¿qué les molestó tanto? ¿Acaso ver la capacidad de convocatoria de Antorcha?, ¿o quizá ver en el rostro de los asistentes la inconformidad reprimida por tantas promesas oficiales no cumplidas?, o ¿confirmar, por enésima ocasión, que los líderes de Antorcha no tienen precio, y que por lo tanto, no los pueden comprar, como lo hacen con los “líderes” de la mayoría de las organizaciones sociales? A los señores periodistas de la agencia de “noticias” Quadratín, y a varios medios locales, lo que más les importó es el tipo de vehículos en que se transportó nuestro líder nacional y su servidora; casi nada dijeron de la magnitud del evento y de los planteamientos que ahí se formularon, prácticamente unos cuantos minutos les bastaron a los “comunicadores” para hacer toda una “investigación” de las marcas de los vehículos y sus precios en el mercado y empezar a difundir en las redes sociales y hacerlo aparecer en primeras planas de los diarios al siguiente día, agregando obviamente el veneno por el cual les habían pagado; la “nota” principal de dichos medios (Quadratín, Effeta, Milenio Hidalgo y Criterio, principalmente) fue: “escoltado y en camionetas de lujo se mueve líder campesino”. Las fotos en primera plana de los vehículos y la unanimidad en los ataques y en los comentarios sarcásticos dejan claro que salieron de un solo centro de mando, del gobierno del estado. Ante ello, solo quiero hacer algunas reflexiones que la lógica más elemental impone:
1. Los vehículos que usa nuestro líder nacional y todos los líderes antorchistas e incluso varios activistas de nuestra organización son para trabajar, para desplazarse a los distintos lugares de la República donde se deben cumplir compromisos de trabajo; no son como los usan varios funcionarios y comunicadores.
2. Todos los vehículos son adquiridos con dinero que generamos con nuestro trabajo, no con cuotas de nuestros agremiados y mucho menos con dinero del erario, como sí ocurre con los vehículos de lujo que usan la mayoría de los funcionarios, al menos de secretarios para arriba.
3. Y si son vehículos buenos o “de lujo”, como les llamaron, no es por amor a la “comodidad o al lujo”, sino por necesidad y por seguridad. A los señores “periodistas” solo les interesa la vida de un secretario o de un gobernador, pero por lo que se ve, no entienden (o mejor dicho, se hacen como el tío Lolo), que un líder popular como Aquiles Córdova Morán, que ha sido víctima de varios atentados, que dirige a más de 2 millones de mexicanos y que lucha a brazo partido muchas veces contra intereses caciquiles feroces, requiere, obviamente, de un vehículo bueno y seguro, aunque no les guste, porque crean que es patente exclusiva de los señores dueños del dinero o de sus representantes en el poder público y no de pobres descamisados como los antorchistas; también, se hace necesario un equipo de compañeros que velen por su seguridad, porque, como los mismos ataques que refiero, demuestran que se pisan poderosos intereses que, indudablemente, ponen en riesgo su vida.
4. Un último comentario a ese cúmulo de estiércol “periodístico”. La meretriz de la pluma de Quadratín lanza una interrogante y hace una afirmación sin demostrarla: “¿Quién audita a esos seudo líderes y a sus organizaciones?, porque a final de cuentas los millones que manejan provienen del erario, y ese dinero podría decirse a fondo perdido”. Primero, reto al señor reportero a que organice al menos la mitad de mexicanos que aglutina en sus filas Antorcha y que digna y honestamente dirige Aquiles Córdova Morán, y cuando los tenga venga a decirnos seudo líderes. Segundo, desafío al señor Alfredo Valencia que pruebe, ante cualquier instancia, que los recursos que maneja Antorcha provienen del erario, y si no lo hace en un tiempo perentorio, nosotros estaremos en la completa libertad de demandarlo ante la autoridad correspondiente por difamación.
Finalmente, a partir de este momento iniciaremos una investigación exhaustiva de los vehículos de los funcionarios públicos y de algunos, esos sí, seudo periodistas, vehículos en su mayoría comprados con dinero del presupuesto público en detrimento del bienestar de los hidalguenses. Y a pesar de todas las calumnias y de todos los ataques mediáticos, Antorcha continuará su trabajo de organización y de educación del pueblo pobre de México, y seguiremos demandando atención y solución a las demandas de pueblos, colonias y escuelas, etcétera.

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