Aperturado el camino, nada impide que lecturar sustituya a leer, baraturar a abaratar y licenciaturarse a licenciarse.

Fernando Lázaro Carreter

Si usted es cliente frecuente de bancos y “madrigueras” parecidas, entonces seguramente ha escuchado por ahí al ejecutivo que, sin falta, le ofrece, a usted o a alguien más, “aperturarle” una cuenta. Y es que esa palabreja ya tiene unos años de moda. Una modita por demás insulsa y absurda, ya que es un término inexistente y que no tiene razón de ser, puesto que ya contamos con un verbo que suena mucho mejor y significa exactamente lo mismo: el innovador y práctico: abrir, del latín aperire, que, al parecer, suena tan arcaico que algunos han elegido la variante –según ellos– más chic: aperturar.
Esta “elegante” forma viene del sustantivo apertura, al que solo se le agrega una “r” al final y, mágicamente, se convierte en verbo. Así lo han considerado todos los ejecutivos bancarios. Y no solo ellos, pues tal término se ha extendido a otros campos, donde se le otorgan todos los significados de abrir: empezar o inaugurar algo, y se usa para aperturar oficinas, negocios, tratos, etcétera.
¿Apertura o abertura?
Ambas palabras vienen del latín apertura –que suena y se escribe casi igual que nuestra palabra española– y éste de aperire, término latino del que proviene el verbo abrir.
En un último caso, aunque parecidos y tomados de la misma raíz, estos términos no deben confundirse.
Apertura se refiere a:
Inauguración, inicio o comienzo de algo; acto de abrir o abrirse 1: “Bienvenidos a la apertura de nuestra nueva sucursal”.
Disposición para aceptar y recibir algo, como opiniones, críticas, ideas o influencias; actitud franca y libre de prejuicios ante algo o alguien: “Me cayó muy bien el maestro, parece que tiene mucha apertura de criterio”.
Abertura, por su parte, es:
Espacio libre que se forma o queda entre dos cosas o partes que antes estaban unidas o juntas 2: “La abertura por la que pasa ese cable es muy estrecha, habrá que hacerla más grande”.
¿Aperturar o aberturar?
Así, el verbo aperturar queda como “sinónimo” de abrir. Como un pseudosinónimo y solo en ciertos contextos, por ejemplo, el bancario; nadie en su sano juicio le apertura su corazón al ser amado. Por otro lado, no se ha utilizado el verbo aberturar para referirse a hacer un espacio entre dos cosas o partes, o como sinónimo de perforar o, igualmente, de abrir.
Piense, querido lector: ¿a usted cómo le sonaría que el maistro albañil que está haciendo las reparaciones en su casa le dijera: “¿Quiere que aberturemos un agujero más grande en su techo, para que pueda pasar bien la luz?”.
Algunas palabras derivadas
de abrir 3:
apertura / sustantivo
abertura / sustantivo
abierto/a / forma del participio, adjetivo
abiertamente / adverbio

1 Según el DEM
2 Ídem
3 Además de todas sus
formas conjugadas

Para chicos malos, éstos

Algarabía editorial tiene el placer de comunicar el lanzamiento de un nuevo material que revela las caras de los protagonistas de la maldad: Para chicos malos, éstos. Ese libro, la más reciente entrega de la colección Acervo Algarabía, devela las caras de personajes ficticios y reales que llevan el epíteto de malos, así como algunas de las actitudes humanas ante acontecimientos inesperados.
Porque en el mundo occidental, la maldad está en lo que nos quita algo, ya sea un ladrón o un político que nos roba no solo el dinero, validando impuestos, sino la confianza y la esperanza; porque para nosotros la muerte es “mala”, porque nos quita la calma y nuestro lugar en este mundo. Pero también fueron malos los Rolling Stones, cuando cantaron “I just wanna make love to you”; y a la historia pasaron igualmente Hernán Cortés, el sanguinario opresor indígena, y Alfred Hitchcock, Lars von Trier y David Linch, los cineastas del “lado oscuro” que llenaron la pantalla grande con pasiones y obsesiones.
A través de esta selección de textos, Algarabía editorial invita al lector a descubrir las verdaderas caras de la maldad. Todo eso que nos hace sentir incómodo, y todos aquellos que, por romper las reglas de lo establecido, fueron marcados con la cruz de lo incorrecto.
Infanticidio, infierno y personajes malvados que conmueven: de los cineastas del lado oscuro hasta los forajidos del Viejo Oeste; del amante perfecto hasta el conquistador rebelde; de los dragones a los chaneques. Ese libro va de la tortura al sexo y de lo abstracto a lo concreto: porque para chicos malos, éstos.

 

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