Este viernes fue profetizado el quinto fin del mundo en lo que va del siglo, y en caso que tal predicción haya errado y aún continuemos en este hermoso y bello planeta lleno de auras boreales, pasteles de chocolate y tacos al pastor, le comparto algunas lecturas que servirán para darse una idea de cómo afrontar un posible apocalipsis, o de lo contrario, si al momento de leer estas líneas está peleando por la última lata de atún mientras esquiva rayos alienígenas, también le serán útil las siguientes recomendaciones para logra reconstruir y/o reinventar la civilización humana.
Cualquiera de las dos opciones que haya ocurrido, le agradezco con profunda sinceridad que tomara un poco de su tiempo libre para leer esta, su sección literaria favorita, o un poco de su tiempo en búsqueda de munición y supervivientes.
Sírvase a las siguientes sugerencias para leerlas en la comodidad de su hogar o de su búnker:
La guerra de los mundos. La obra de apocalipsis por invasión alienígena por excelencia, de Herbert George Wells, mantiene vigencia desde su aparición en 1898, ofreciéndonos un noble panorama sobre los beneficios de enfermarnos de vez en cuando de gripe.
Tomó mayor relevancia gracias a una transmisión radiofónica de Orson Wells en 1938: los radioescuchas, al perderse la introducción donde aseguraban que se trataba de la lectura de esta obra de ficción, creyeron que realmente sucedía una invasión alienígena, ocasionando pánico en la Nueva Jersey, donde fue transmitida, incluso la policía desenfundó sus armar para disparar contra el primer marciano que se le atravesara en el camino.
La guerra mundial Z. Si sobrevivió a un armagedón zombi, tiene suficiente comida y un lugar placentero donde ver el nuevo amanecer de la humanidad, una buena catarsis es liberar la tensión de sus vivencias. Esto es lo que hace Max Brooks que, apartando los momentos de acción y persecuciones sangrientas, forma un anecdotario de los supervivientes a la invasión de no-muertos o muertos vivientes, además aborda el primordial principio sobre la organización personal y los beneficios del trabajo en equipo.
El libro del día del juicio final. Cronopaisaje multigalardonado (entre los que se encuentra sendos Nébula, Hugo y Locus), Connie Willis nos enseña en un viaje no solo por el tiempo, sino también en la emociones, como el fin del mundo ocurre desde tiempos medievales, además que la oscuridad absoluta no es exclusiva de bolas de fuego del cielo o sismos de proporciones bíblicas, también, y aun más cruel, cuando las personas que amamos sufre y carecemos de los recursos para ayudarlas.
En contraposición con La guerra de los mundos, esta obra afronta la importancia sobre tener en regla la cartilla de vacunación.
Vendrán las lluvias suaves. Reiterado cuento siempre presente entre las listas de los mejores de ciencia ficción de todos los tiempos, Raymond Douglas Bradbury profetiza el fin del mundo para el 2026, cuando el ingenio humano haya alcanzado la completa automatización hogareña y nos haya librado de las habituales tareas domésticas, paralelo a la insaciable y fútil terquedad humana de perfeccionar armas de destrucción masiva en un afán paradójico para defendernos de nosotros mismos.
Sin importar la situación mundial, su situación socio-económica o emocional, debe recordar que pase lo que pase, “vendrán lluvias suaves y olores de la tierra, / y golondrinas que girarán con brillante sonido…”
Antes del edén. Solo somos una mota insignificante en la bastedad inconmensurable del espacio ignoto, y puede que la destrucción planetaria no venga nuestro ya no tan azulado planeta, sino que la humanidad sea la encargada de transportar la catástrofe a otros planetas (si podemos con éste, ¿por qué con otros no?). Arthur Charles Clarke nos demuestra que el tamaño no importa en relación al precio de la vida, y nos ofrece un bello aunque terrible viaje espacial y las consecuencias sobre la polución a la que estamos tan acostumbrados, extrapolando a nuestra civilización no como víctima, sino como exterminadora de otras orbes.
Espero le sirvan estas lecturas cualquiera sea el rumbo que esté tomando el planeta en estos momentos, y le invito a que se aprovisione de libros; más que los víveres o armamento, el mundo que es nuestra cabeza, nuestro intelecto, tiene más posibilidades de sobrevivir al aprovisionarlo de literatura.

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