El financiamiento de la educación superior es un tema prioritario que requiere de un diálogo estrecho y de definiciones claras de la actual autoridad, que si bien no es responsable del origen de la no aplicación de la ley en administraciones pasadas, tiene el mandato de aplicarla y, de ser necesario, de perfeccionarla.

Por lo anterior se hace imperioso el acuerdo de todos para que la ley consigne lo importante: un financiamiento basal estable, además de crecimiento en infraestructura, un sistema de gobierno universitario con autonomía y participación, fortalecimiento del concepto de comunidad universitaria, aumento de la matrícula y la articulación de las universidades estatales entre sí y con el resto de la esfera pública en pro de objetivos estratégicos de trascendencia regional y nacional.

En efecto, las universidades son coherentes con sus valores institucionales, enfocados a la formación integral de personas y de una comunidad comprometida con el bien común, favoreciendo el encuentro de jóvenes provenientes de distintas realidades educativas, socioeconómicas y culturales para que valoren y maduren conjuntamente el sueño de un México mejor y fraterno.

Por otro lado, el rector de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH) Adolfo Pontigo Loyola mencionó la importancia de preservar la partida U-081, que concentra apoyos para la atención a problemas estructurales de las universidades públicas.

La importancia del fondo U-081 radica en que permite que dichas instituciones fortalezcan los aspectos relacionados con la jubilación del personal. “Porque este fondo tuvo un impacto fundamental en cuanto al fortalecimiento de este tipo de cuestiones; si esto no lo programan, nos va a generar problemas al corto, mediano y largo plazo, porque en un futuro cercano no nos va a permitir poder continuar con nuestras jubilaciones”, dijo el rector.

Además, durante la entrega de estados financieros y avances académicos de la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES) a la Cámara de Diputados, el secretario general de la organización Jaime Valls Esponda advirtió: “No se trata de un problema coyuntural; las universidades han operado en situación deficitaria en los últimos años, por lo que es necesaria una reforma a la educación superior que incluya ampliaciones presupuestarias. En suma, aunque no se puede hablar de un panorama desolador, el financiamiento futuro de las universidades está en entredicho. Ellas han hecho un buen esfuerzo por mejorar la calidad de sus investigadores, lo que se aprecia en el aumento en la productividad académica de las publicaciones científicas y el índice de impacto. Lo que hace falta es una política pública que se haga cargo del desfinanciamiento que dejó la reforma y que corrija sus fallas”.

En fin, las universidades han sido protagonistas en la sociedad del conocimiento y son la puerta de entrada al maravilloso mundo del conocimiento científico, además de dotar a las nuevas generaciones de las artes y humanidades. También de inducir en ellos un compromiso con lo ético y el desarrollo sustentable, de espíritu crítico y vocación hacia el servicio público y el bien común.

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