Aquellos días

Desde la primera ocasión que hubo oportunidad de conocer a María Elena Sañudo de Núñez mostró la calidad, muy sincera y repetida, de poder servir a sus semejantes. En ese entonces vivía la familia, encabezada por su esposo Manuel Ángel Núñez y cuatro hijos, en una casa en San Javier, cercana a un centro comercial. Núñez Soto ya había escalado peldaños en la estructura del gobierno estatal. Finalmente, fue gobernador del estado. Su compañera de vida ocupó entonces la presidencia del DIF Hidalgo. Y en verdad, sin límites, satisfizo expectativas en sus tareas. Alguna vez contó de la estancia con su marido en Europa, en donde él se confirmó como experimentado economista. Fue una charla la mar de agradable, que se repetiría dos ocasiones más. Se refería a programas en ejecución en el DIF y otros, no menos importantes, que pretendía implementar. “Hay mucho que hacer por quienes carecen de recursos”. Y aludía a familias y, con énfasis, servicios médicos, así como efectiva protección a la niñez. Desafortunadamente, falleció. Dejó lo fructífero de un trabajo que se recuerda, como ejemplo de lo que puede realizarse por quienes tanto lo necesitan

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