Aquellos días

Los años han pasado, muchos tal vez, pero es muy posible que innumerables, pachuqueños lo recuerden. Se llamaba Jesús Bermúdez Villegas. En esos, sus tiempos, era fotógrafo especializado en eventos sociales para un rotativo local. Los fines de semana eran agotadores, como las habituales celebraciones escolares en cualquiera de los grados. Además de su conocimiento de las cámaras y todos los secretos que guardan, era reconocido por su afabilidad y disposición. Nunca se irritaba. Su amplia sonrisa era tarjeta de presentación. Su gusto por lo suyo lo trasladó a su familia, a sus dos inquietos sobrinos. Lo heredaron. La imagen en donde aparece bien merecería el título de “El cazador, cazado”. En una estética, con especialista de su confianza, obturó, tenía todo el derecho. Lamentable, calendarios más adelante, falleció. Pero así como en salones luminosos está ausente, también en otro tipo de hechos en donde demostraba su maestría. Auténtico en exclusivas, feliz con su vida misma.

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