Aquellos días

Ricardo Garibay fue uno de los escritores mexicanos más sobresalientes del siglo pasado. Su obra fue amplia y de gran calidad. Abarcó diversas facetas: novela, cuento, teatro, guionista, jefe de prensa de la SEP, conductor en televisión y colaborador en importantes medios nacionales. En 1987 recibió el Premio Nacional de Periodismo y, antes, en 1975, obtuvo el galardón al mejor libro extranjero publicado en Francia por La casa que arde de noche. Nació en Tulancingo, Hidalgo, el 18 de enero de 1923 y falleció en Cuernavaca, Morelos, el 3 de mayo de 1999. Imposible, por el espacio, dar a conocer su obra completa, pero quien lo identificó plenamente fue Sandro Cohen, quien citó: “Considero que Ricardo Garibay es un escritor singular en México y en el mundo. Es una figura sin la cual no se entienden las letras mexicanas del siglo; es un eslabón fundamental en nuestra narrativa”. Como un ejemplo está su entrevista al boxeador Rubén Olivares que tituló: “Las glorias del gran Púas”. Aún se recuerda y se celebra

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