AQUELLOS DÍAS

Uno de los íconos de la política hidalguense y nacional lo es sin duda Javier Rojo Gómez, quien tuvo una trayectoria ascendente en la que dejó presencia del sólido carácter y su especial preocupación por la educación pública. Nació en Huichapan el 28 de junio de 1896. Militante distinguido del Partido Revolucionario Institucional (PRI), cursó la primaria en el municipio de su origen, para después trasladarse a la Ciudad de México donde estudió derecho. Prácticamente el inicio de su carrera fue al ocupar el primer cargo de elección popular como integrante del Congreso local. Más adelante fue legislador federal en la 32 Legislatura. Seguirían cargos de senador, juez de distrito, gobernador de Hidalgo, jefe del departamento del Distrito Federal (DF), embajador en Japón, secretario general de la Confederación Nacional Campesina (CNC) y, finalmente, mandatario estatal de Quintana Roo, nombrado por el entonces presidente Gustavo Díaz Ordaz y ratificado por Luis Echeverría Álvarez. Falleció todavía como gobernador el 31 de diciembre de 1970. No se soslaya que bajo su férula surgió un grupo político muy unido a su familia, de donde emergieron como mandatarios hidalguenses su hijo, Jorge Rojo Lugo, así como José Lugo Guerrero, Bartolomé Vargas Lugo, Adolfo Lugo Verduzco y Humberto Lugo Gil. Dos de sus nietos, Jorge y José Antonio Rojo, han tenido igualmente una destacada presencia en cargos de servicio público y en la política.

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