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No se faltaría a la verdad al afirmar que Aurelio Marín Huazo fue, desde joven, inquieto, casi hiperquinético, lo que lo identificó con la clase política hidalguense. Licenciado en derecho, en dos ocasiones fue alcalde de su natal Tulancingo, la primera casi en plan emergente luego que el anterior presidente municipal fue desconocido. En obra pública fue activo, sorprendiendo con la celeridad que concluía trabajos. Casi a mediados de la década de 1970 llegó a ser dirigente de la ya desaparecida Federación de Estudiantes Universitarios de Hidalgo (FEUH). Entre otros encargos, sobresale el de secretario de Gobierno y antes diputado local por Atotonilco el Grande, cuando eran 15 los distritos locales. Hoy, un tanto alejado de reflectores, se concentra en actividades personales y, en ciertas ocasiones, discreto operador político. También se ha distinguido por ser conocedor de la cocina hidalguense y nacional, muy selectivo en sus platillos

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