Aquellos días

Ramón Vicente Diez fue hasta hace pocos años parte de una rejuvenecida corriente política en Hidalgo. De trato amable, empático con diversos grupos, se fue en forma natural consolidando para los venideros calendarios. Empero, contra lo esperado, en dos ocasiones compitió por una diputación local e inexplicablemente no tuvo buena fortuna en las urnas. En contraposición, durante la gestión de Geraldina García Gordillo al frente del ayuntamiento de Pachuca lo designó secretario de Administración y de ahí saltó a la dirigencia de la Confederación Nacional de Organizaciones Populares (CNOP) que vino a ser en cierta forma el encargo de mayor importancia en su carrera. Era optimista sobre su futuro, pero fueron cambiando los escenarios y se infiere que decidió esperar mejores escenarios. Hasta hoy, se dedica a temas personales y bien dicen quienes lo trataron: “Se extraña al güerito”

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