Sor Juana Inés de la Cruz

“Hombres necios que acusáis a la mujer sin razón sin ver que sois la ocasión de lo mismo que culpáis.” Brevísima parte, minúscula de lo mucho que escribió, legado que hasta ahora persiste como testimonio de damas ilustres en la historia del país. Ella es Juana Inés de Asbaje y Ramírez de Santillana, quien es identificada como Sor Juana Inés de la Cruz. Nació en la hacienda de San Miguel Nepantla, Estado de México, el 12 de noviembre de 1648. Fue una niña prodigo y aprendió a leer a corta edad. Por circunstancias familiares radicó en la capital donde estudió latín “en 20 lecciones” con el sacerdote Martín de Olivas, lengua que dominó. Fue dama de honor de la virreina Leonor María Carreto, marquesa de Mancera. En 1668 ingresó como novicia al convento de San Jerónimo y profesó como religiosa el 24 de febrero de 1669. Su obra literaria abarcó poesías líricas, dramáticas, alegóricas, sacras y festivas populares. Su primer libro fue Inundación castálida, publicado en Madrid, antes que en la Nueva España. Reivindicó el derecho de las mujeres al aprendizaje. Tuvo una identificación especial con la también virreina María Luisa Gonzaga Manrique de Lara. Realizó oficios de contadora y archivista, a la par de dedicarse al estudio y a la escritura. Murió el 17 de abril de 1695. Ella también escribió: “Triunfante quiero ver al que me mata; y mato a quien me quiere ver triunfante”

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