En 1970, el capitán Carlos Camacho Espíritu, nacido en Acatzingo, Puebla, en 1927, se volvió figura familiar en ese estado y paulatinamente en otros del país. El 2 de abril de 1972 inauguró el que fue el parque de conservación de vida silvestre Africam Safari, ubicado en Valsequillo, a pocos minutos de la Angelópolis. Fue todo un éxito por el número de visitantes, siempre en ascenso. Había más de 5 mil animales de 450 especies. Varias veces el reportero platicó con él. Más delante, en 1976, un domingo, arribó un vehículo con la particularidad de usar toldo. De pronto un tigre llamado Rajá, se lanzó sobre la unidad, con el entendible pánico de sus ocupantes. El capitán intervino y aunque había cierta familiaridad con el animal, recibió embates de sus poderosas garras; meses después murió por septicemia. Asumió el control la mayor de sus hijas, Amy Camacho Wardle. Su mamá una amable norteamericana Louise, ya también desaparecida. Con Amy hicieron un recorrido por el parque y llamó la atención una larga caja de madera, un poco más grande que un féretro. Se le preguntó qué era y ella dijo que ahí se encontraba Rajá, confinado después de ese trágico 1976. No se volvió a hablar del felino. La entonces muy joven directora general de Africam fue exitosa al asumir tan grande responsabilidad. En un tiempo, entre 2011 y 2012 encabezó la Secretaría de Sustentabilidad Ambiental y Ordenamiento Territorial en el gobierno de Rafael Moreno Valle. En 2012, con familiares, rescataron a nueve elefantes que iban a ser sacrificados. Recientemente, en junio y después de que Africam Safari enfrentaba problemas financieros, se informó que Amy Camacho había fallecido por un problema cerebral. Otro ejemplo más de capacidad y talento femeninos.

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