Samuel Juárez Romero

Aproximadamente a 30 kilómetros de la capital hidalguense se encuentra el municipio de Tolcayuca, el cual hacia el siglo IX fue poblado por grupos chichimecas y toltecas, provenientes de Tollan-Xicocotitlan (Tula), cuya etimología es lugar donde abundan los árboles de juncia. Tras la caída del imperio mexica, el 13 de agosto de 1521 en manos de los españoles, la ola de misiones religiosas cubrió gran parte del actual territorio mexicano, incluido Hidalgo. Las compañías católicas tenían la finalidad de impartir la doctrina de cristo y para ello edificaron conventos y curatos, y en este tenor, hacia 1546, fue edificado el templo dedicado a San Juan Bautista en lo que hoy es la cabecera municipal de Tolcayuca.

A partir de esa fecha, la historia del templo de San Juan Bautista está plagada de acontecimientos que se encuentran resguardados en su acervo documental, el cual consta de más de 7 mil expedientes; dichos registros están fechados a partir de 1646 hasta nuestros días, sin embargo, cabe aclarar que de acuerdo con el archivo general de Indias, el Archivo General de la Nación y el archivo del arzobispado de México, el acervo inició desde su fundación en 1546, sin duda una fecha más remota de la fundación del templo. El compendio está caracterizado por sellos y papel membretado principalmente del arzobispado de México; los documentos están firmados por las autoridades eclesiásticas, lo cual les da el carácter de legalidad.

El acervo en su mayoría se halla encuadernado en pergamino y en piel, destacando la presencia de manuscritos en idioma español, latín y en menor presencia el náhuatl; hasta finales del siglo XIX se utilizó el papel de algodón con tintas ferrogálicas (conocidas también como tinta de corteza de roble, es un pigmento púrpura-negro o marrón-negro elaborado a partir de sales de hierro y ácidos tánicos de origen vegetal). A partir del siglo XX predomina el manuscrito con el empleo del bolígrafo y el uso de la mecanografía. Los documentos presentan creativas ilustraciones que presuntamente fueron realizadas por los clérigos de la época (siglo XVI-XVIII) y que describen el contexto social y el paisaje local plasmados principalmente en las portadas de algunos libros dedicados al registro de bautismos, confirmaciones, matrimonios y defunciones. Aun cuando posee una vocación fundamentalmente religiosa, este archivo constituye una fuente invaluable de información multidisciplinaria, destacando los ejes genealógicos, epidemiológicos, testamentarios, territoriales, civiles, penales, sistema social novohispano, entre otros. Gracias a estos atributos, el archivo histórico de la parroquia de San Juan Bautista fue reconocido como memoria de México del mundo por la Unesco en 2017 con la declaración del comité mexicano memoria del mundo, la oficina de la Unesco en el país, y por la comisión nacional de relaciones con la Unesco.

Por otra parte, este patrimonio documental guarda cuatro centurias de historia local y regional que es de suma importancia para el estudio del estado de Hidalgo y de México. Entre los acontecimientos de mayor relevancia destaca lo sucedido el 10 de julio de 1776, pues en esa fecha el cura del Partido de Tolcayuca Fernando Altamirano atestiguó el llanto de la escultura de Nuestra Soberana Imagen de María Santísima de las Dolores. El acto también fue observado por autoridades del lugar entre los que destaca el fiscal indio Pedro Chaves y los vecinos Dionicio Antonio –indio sacristán– y el español Juan Otelo. Un año después, el excelentísimo e ilustrísimo señor doctor don Alonso Núñez de Haro y Peralta, vigésimo segundo arzobispo de México, ratificó la autenticidad del milagro. Desde esa fecha y durante muchos años en honor a lo acontecido la municipalidad fue denominada Curato de Nuestra Señora de los Dolores, Tolcayuca.

De acuerdo con el patrimonio documental, desde 1718 la escultura de la Dolorosa tenía las siguientes reliquias: vestimenta de color morado, diadema, resplandor de plata, una daga, su vestido de tela adornado, aretes y gargantilla de esmeraldas, pulseras de perlas, mancuernillas y cintillo. Asimismo, en el acervo del hoy memoria de México se cita la obra Pía, que se desempeñaba con la advocación a la virgen Dolorosa, la que consistía en la administración de magueyales, ganado caprino y la colecta de limosnas para favorecer la conservación y veneración de la imagen.

Cabe señalar que la devoción a Nuestra Señora de los Dolores es muy antigua, ya que desde el siglo VIII los escritores eclesiásticos hablaban de la compasión de la virgen en referencia a la intervención de la madre de Dios en los dolores del crucificado. Sin embargo, fue hasta el tiempo del papa Benedicto XIII quien extendió en 1472 universalmente la celebración del viernes de Dolores y en 1814 el papa Pío VII fijó la fiesta de Nuestra Señora de los Dolores para el 15 de septiembre. Sin embargo, en Tolcayuca la imagen es venerada el 10 de julio en honor al milagro ocurrido.

El archivo parroquial de Tolcayuca, reconocido por la Unesco como memoria de México, y que por cierto es el primero en Hidalgo con esa categoría, permite el enriquecimiento de los contextos sociales, ya que a partir de un acervo religioso es posible determinar la historia política, económica, cultural y social de nuestro país.

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