Un triunfo liberal en Pachuca 1861

Nuevamente Los Místicos publicamos una colaboración del joven historiador pachuqueño Hilario Herrera Tapia, sobre un capítulo poco conocido de nuestra pachuqueña historia. Esperamos sea de su agrado.
La lucha entre conservadores y liberales del México durante la segunda mitad del siglo XIX, llevó a ambos bandos a disputar la Guerra de los Tres Años (1858-1861), siendo presidente de la República don Benito Juárez. Uno de los últimos combates documentados que dejó esta guerra fue la acción entre las fuerzas reaccionarias del general Leonardo Márquez y las liberales del general Santiago Tapia, coronel Porfirio Díaz y el general Kampfner, en Pachuca y lugares aledaños a Real del Monte el 20 de octubre de 1861.
Todo comenzó en la mañana de aquella fecha, cuando las fuerzas conservadoras de Márquez entraron al poblado de Pachuca, ocupando de manera temporal esta plaza, ya que aquí se encontraban las fuerzas liberales del general Juan N Kampfner. Los momentos por los que atravesaban los conservadores eran devastadores, ya que una gran parte de las batallas libradas en contra de los liberales habían sido perdidas. Por su parte, los generales Tapia y Díaz se enteraron de la llegada de Márquez a Pachuca, por lo que no muy tarde se desplegaron cuerpos militares con el objetivo de derrotar a las tropas conservadoras instaladas en esta minera ciudad.
El número de fuerzas de infantería de los conservadores liderados por el general Márquez era de mil 500 a 2 mil hombres aproximadamente; también lo acompañaban los generales Tomás Mejía, Félix Zuluaga, Pérez Gómez y los militares de apellido Robles, Pezuela, Ziros, Benavides, Herrera, Lozada y una variedad de jefes militares de distintos grados. Ante este ocupación, el militar liberal, general Kampfner, decide enviar una carta desde Pachuca al ministro de guerra y marina, el general Ignacio Zaragoza, informándole de la situación en la que se encontraba el distrito minero de Pachuca, refiriéndose especialmente “a que en pocas horas sería atacado” y que había esperado las fuerzas militares y ayuda del coronel Cravioto, quien no se había presentado hasta ese momento, y que a pesar de no recibir la ayuda que tenía contemplada, decidía quedarse en Pachuca para enfrentar al general Márquez. La ayuda llegó a cargo del general Tapia a quien se adhirieron algunos ciudadanos conformando un ejército de aproximadamente mil 500 personas.
Los aires de tensión que se respiraban en Pachuca por la llegada de la tropa reaccionaria del general Márquez se vieron reflejados cuando la correspondencia del general Kampfner fue interceptada por los hombres del mencionado jefe militar, evitando que las cartas llegaran a la capital del país para dar parte de lo que acontecía en Pachuca. Asimismo, las diligencias fueron suspendidas entre la Ciudad de México y Pachuca por temor de que fueran objeto de depredaciones y asaltos a los pasajeros que se transportaban en estos carruajes.
El general Santiago Tapia apoyado con la brigada de San Luis desplazó a algunos infantes y elementos de caballería en los alrededores de la ciudad, mientras que el general Márquez se movió en dirección al camino de Real del Monte, donde también hizo lo mismo el coronel Porfirio Díaz, llegando a un lugar conocido como la Cruz de los Ciegos. El general Tapia comenzó atacando desde la población de Pachuca obligando al enemigo a retroceder hacia el camino de Real del Monte, mientras que las fuerzas de Márquez se posicionaron en el camino con la caballería repeliendo el ataque de las compañías de infantería y el batallón de Oaxaca y una compañía de rifleros. Por más de una hora, se realizó intercambio de disparos en el cerro donde se encontraba el coronel Díaz, quien tuvo destacada participación en esta refriega, batiéndose en todas direcciones hasta lograr diseminar al grupo militar conservador, obligándolos a retirarse en dirección a Real del Monte.
La caballería se encargó de dar protección en la salida de los elementos del general Márquez, quien resintió grandes bajas en el combate, aunque esto no impidió que lograran escaparse de los liberales. El batallón Oaxaca y el general Tapia siguieron a los reaccionarios hasta el poblado de Real del Monte, sin embargo, no los alcanzaron. Desde el mediodía hasta la tarde, se prolongaron las hostilidades. Algunos soldados liberales caían desmayados por el cansancio, hambre y sed, que los devoraba sin piedad en el camino rumbo a Real del Monte, por el esfuerzo dejado en el combate; el general Tapia les inyectó el ánimo en las filas de sus tropas, haciéndeles saber que era un día importante para la nación, y con un poco de esfuerzo, actitud y gallardía, aquellos soldados ese día entraron a la gloria de la victoria. Los liberales reforzaron la cima de un cerro con la ayuda de la infantería, artillería y los lanceros de Oaxaca al mando del militar Félix Díaz, quien siguió a algunos cabecillas de grupos dispersos de soldados conservadores.
Después de aquel combate donde se respiraba un aire de victoria, se procedió a reconocer a los oficiales y soldados que cayeron en la refriega. El coronel Porfirio Díaz se quedó en Real del Monte, entre cuatro y cinco días, para enterrar a los soldados muertos y poner a los heridos en un hospital de sangre para su recuperación. Finalmente, a las seis de la tarde de ese mismo día, 20 de octubre de 1861, el general Santiago Tapia envió comunicado desde Pachuca al ministro de guerra y marina, el general Ignacio Zaragoza, informándole sobre la victoria concretada por las fuerzas liberales en contra de las reaccionarias del general Leonardo Márquez en Pachuca. En dicho comunicado el general Tapia reconoció la labor patriótico de los valientes ciudadanos que estuvieron bajo su mando, también hizo saber que después del combate obtuvieron prisioneros, armas, parque y caballos, que sirvieron como prueba de la contundente victoria.10-pag7-n1