Presa El Yathé: dos años inservible y olvidada

PORTADA-CHICA-Presa El Yathé; dos años inservible y olvidada-JORGE-ALLECCon la promesa de evitar conflictos sociales por la falta de agua de riego y arraigar en sus comunidades a los jóvenes que emigran hacia Estados Unidos, el presidente del país inauguró la presa El Yathé el 19 de noviembre de 2013, cuyo costo fue de más de 600 millones de pesos.
Hoy, el evento presidencial cumple dos años, pero más de 3 mil campesinos propietarios de 5 mil hectáreas en Alfajayucan esperan aún que la promesa se haga realidad.

Faustino Ramírez, comisariado de San Lucas, tiene sus manos para trabajar la tierra. Dueño de tres hectáreas áridas, no posee nada porque la presa El Yathé, Alfajayucan, inaugurada hace dos años por Enrique Peña Nieto, permanece inservible por la falta de un canal que no ha construido el gobierno estatal e impide regar sus parcelas de frijol seco.
El maíz, tan flaco y enano que no dará mazorca alguna, creció apenas sobre los surcos de tepetate, entre las escasas hierbas, que dejó al descubierto la milpa.
Como ella, para superar la pobreza en que están sumergidas desde siempre, 5 mil hectáreas esperan el agua de riego que actualmente permanece almacenada en la presa sin beneficio alguno.
Su rostro tostado por el Sol ve hacia el otro lado de la ladera y señala con el dedo índice, allá donde todo es verde por el agua de riego, y piensa en lo que podría hacer en caso de que la presa, cuya cortina se levanta a unos cuantos kilómetros, funcionara.
Habla de sistemas de riego por goteo, aumentar la producción, matas de higos, granadas, limones y aguacates por montones.
Pero Faustino Ramírez no tiene nada. El Sol quema y no hay una sola nube que deje caer su sombra. Mezquites y uñas de gato sobre el valle, caliente, desolado. Sus tres hijos se fueron a la ciudad, como la mayoría de los habitantes de allí.
También trabajó de albañil en el Distrito Federal (DF) pero después regresó a donde nació, porque en este lugar a los 10 años aprendió a trabajar la tierra, cuenta protegido por su sombrero, pantalón de mezclilla y camisa roja de manga corta.
Faustino Ramírez es un hombre sencillo y sonriente que se abre al diálogo con un vaso de pulque, a la sombra de un techo de lámina. En San Lucas viven 500 personas, la mayoría mujeres y ancianos, ya que los jóvenes partieron hace tiempo.
Pese a la falta de agua de riego, los campesinos siembran y esperan que las lluvias, cada vez más escasas, favorezcan las cosechas. Pero sucede lo contrario: la tierra abandonada, huraña, sin vida.
“Los que se quedan cosen sombreros, pastorean unas cuantas vaquitas, trabajan en bancos de cantera”, dice.

Permitirá incrementar

45 por ciento
la superficie de riego:
de 6 mil 420 hectáreas
a 9 mil 370

Construida por un  magnate

Después de recorrer camino de terracería, bajar pendiente entre viento y polvaredas y caminar varios metros, se levanta la presa El Yathé , que licitó Conagua a la constructora Ingenieros Civiles Asociados (ICA), de la que forma parte Carlos Slim.
La dependencia federal fijó el costo de la presa en 604 millones de pesos, cuyos planos fueron ideados por el gobierno federal desde hace 31 años.
Actualmente el gobierno de Hidalgo libera el derecho de vía para conectar un canal a la presa, pero Florentino Estrella, secretario del comisariado de El Deca, alerta que esa obra solo beneficiará a las tierras que tienen agua de riego y no a la zona de temporal.
Expresidente municipal, Florentino Estrella explica que para dotar de agua de la presa a las 5 mil hectáreas es necesario retomar la construcción del canal alto Alfajayucan, inconcluso desde hace 35 años, pese a los 500 millones de pesos invertidos.
Recorrer este canal abandonado, en las inmediaciones de la presa, implica brincar una barda de piedra, caminos invadidos por la higuerilla y las uñas de gato que se pegan a la ropa. “La inversión la tiraron a la basura y la gente se muere de hambre”, se queja.
Parte del canal alto Alfajayucan se perdió en la edificación de la presa y además es necesario construir otros 11 kilómetros hasta la localidad Nexnhi para desfogar el agua en las tierras de temporal, explica mientras observa unas compuertas donde la hierba crece.
“Primero nos dijeron que para concluir el canal era necesario terminar la presa, pues se debía garantizar el volumen del agua, sin embargo ahora, después de tanto tiempo, aún esperamos.”
Habitantes de San Lucas, San Francisco, El Deca, Nexnhi, Potrerito, Buena vista, Milpa grande, La Venta, Las Lomas, El Rincón, Los Ángeles, San Antonio Tezoquipan y San Pablo “piden al presidente y al gobernador concluir el canal”, dice Florentino Estrella.
“Aquí estamos peor”

A sus 59 años de edad, Miguel Chávez Otero, secretario del comisariado de San Lucas, es delgado y con bigote, sombrero y botas.
Durante nueve años trabajó en Miami y Missouri en el campo y en la construcción, pero regresó al Valle del Mezquital debido a la crisis económica en Estados Unidos. “Aquí estamos peor que los gringos, pero allá no hay chamba”, cuenta.
Su hija terminó la licenciatura en enfermería y ahora trabaja en gobierno. Otra acabó la preparatoria, se juntó y después se fue a vivir a Alabama, Estados Unidos. Y tiene otro hijo que estudia carrera universitaria.
Pero Miguel Chávez Otero sabe bien que su hijo no encontrará trabajo y como todos tendrá que emigrar. Lo dice, entre amargado y resignado, porque la presa que detonaría el desarrollo económico de la región permanece, con tanta agua, inservible y olvidada.

Promesa en el aire  aumentaría producción

Una vez que la presa El Yathé esté consolidada, la producción de los campesinos del Valle del Mezquital incrementará a 115 millones de pesos, garantizará el abasto de agua de riego a 7 mil familias y evitará conflictos sociales que son comunes entre pueblos durante época de estiaje.
Tal estimación fue hecha por la Academia Mexicana de Profesionistas en Evaluación Socioeconómica de Proyectos, al elaborar carpeta informativa de la presa.
La superficie cultivable, 13 mil hectáreas, quedaría consolidada con la dotación oportuna de agua de riego, aseguró el gobernador Francisco Olvera Ruiz durante el evento presidencial para inaugurarla.
También estaría destinada a la producción acuícola en esta región que se caracteriza por su alto índice de pobreza y migración hacia Estados Unidos de América. El objetivo era arraigar a los jóvenes en sus comunidades de origen.
El embalse reforzaría el riego de 6 mil 420 hectáreas de uso agrícola y ampliaría la cobertura en otras 2 mil 950 hectáreas del distrito Alfajayucan.
Con su cortina de 81 metros de altura y 705 metros de longitud, aprovecharía excedentes del río Tula que actualmente no tienen algún beneficio. Posee capacidad de 44.3 millones de metros cúbicos.
El Yathé forma parte de sistema de presas ubicadas en el Valle del Mezquital y capta volúmenes que no pueden ser regulados por la Endhó y Javier Rojo Gómez, además de escurrimientos del arroyo Sabines.
Conagua autorizó para este distrito en el ciclo agrícola 2013-2014 volumen de agua de 95.6 millones de metros cúbicos.
Tras 20 años para consolidar el proyecto y de la inconformidad de los habitantes por las detonaciones de dinamita por parte de ICA con la finalidad de formar la presa, ya que sufrieron daños sus viviendas, el gobierno federal inauguró el embalse.

La visita Peña Nieto

Casi mediodía, 19 de noviembre de 2013. La camioneta blanca atravesó la vereda remojada para evitar polvaredas que molestaran a los invitados especiales. Soldados, policías federales, helicópteros. El alboroto de la visita presidencial.
Días antes, campesinos de Ixmiquilpan y Alfajayucan vieron incrédulos a los soldados que resguardaron magueyales y nopaleras, tepetates y pirules de Santa María la Palma, Baxthe y San Antonio Corrales. “Ahí andaban, como si buscaran algo”.
Para llegar al evento, políticos y funcionarios pasaron tres filtros resguardados por federales, estatales y soldados que colocaron rejas metálicas en el camino de terracería que atraviesa milpas y corre paralelo a una canaleta.
En el último retén, otras camionetas los trasladaron, luego de trompicones con piedras y baches, a un lado de la presa donde fue instalado el escenario.
Autos con vidrios polarizados, ropa de marca y altos cargos en la administración contrastaron con la pobreza del valle: parcelas secas, ni borregos o vacas de pastoreo, como si fuera desierto.
Enrique Peña Nieto llegó rodeado de cámaras fotográficas y guardaespaldas y saludó de un lado del cercado y de otro. Estrechó manos, dijo gracias por venir a un público formado en su mayoría por burócratas. Atrás iba el gobernador del estado.
Antes llegaron los diputados locales del PRI y PRD comandados por el presidente del Congreso Ernesto Gil Elorduy, quien mejor decidió cancelar sesión del martes con tal de asistir al evento.
A un lado del vaso que almacena agua residual del río Tula llegó el senador priista David Penchyna.
Entre los invitados especiales, el presidente de la Comisión de Derechos Humanos (CDHEH) Alfredo Sepúlveda Fayad y el titular del Consejo Consultivo Ciudadano (CCC) Esteban Ángeles Cerón, surgió la porra: “Peña, amigo, Hidalgo está contigo”.HID09-19112015 HID09-191120152 HID09-191120153