Historia del ICLA y la UAEH

HID15-13032016

La primera comida del recuerdo de exalumnos del Instituto Científico Literario que se tiene registrada corresponde al 9 de marzo de 1919, se organizó con motivo de los festejos del 50 aniversario del Instituto Literario y Escuelas de Artes y Oficios (ILEAO), y por la tarde se celebró una velada literaria en el desaparecido teatro Bartolomé de Medina del centro de la capital hidalguense, donde participaron Alfonso Cravioto y Alfonso Teja Zabre, según se cita en el libro Recuento de sucesos. Tres siglos de vida institucional a través de sus efemérides, editado por la UAEH.

Nicolás Soto Oliver, en su texto Cincuenta años de la Escuela de Medicina de la UAEH, cita las comidas del recuerdo y el encuentro entre exalumnos del Instituto Científico y Literario (ICLA) y de la universidad. A su vez Juan Manuel Menes Llaguno en su libro Recuerdos de un estudiante, recopila el ambiente estudiantil que se generaba en las comidas del recuerdo y trascribe los cánticos que formaron parte de muchas generaciones, tales como “Morena”, “Para anatomía”, “A zoología”, “Letanía del ICLA”, “Himno a los campeones del ICLA”, “Soy un vago” y “Matemáticas”, entre otras.
En las comidas del recuerdo no puede faltar la presencia de la Chancha, que según la tradición se deriva de un suceso curioso que es el hallazgo de una escultura de Chicomecóatl, diosa de los nutrimentos entre los aztecas, en los muros del cubo de la escalera que lleva al observatorio; esto se estima que ocurrió en 1923. Otras voces comentan que el alumno Rafael Guerrero encontró en 1924 la escultura de Chicomecóatl en el jardín botánico del edificio. Ambas versiones se comparten para conformar el mito de la aparición de la Chancha en el edificio del centro cultural universitario de la calle Abasolo.
La Chancha es una escultura en piedra basáltica; mide 53 centímetros de altura, 22 de ancho y 12 de espesor, y tiene un peso aproximado de 15 kilos.
Desde la década de los 40 del siglo XX hasta mediados de los 70, los institutenses y luego los universitarios, como un símbolo de identidad estudiantil, adoptaron a Chicomecóatl, a la que bautizaron como Chancha, y ésta presidió durante aquellos años el Desfile del Perro. Ese día se reunían los alumnos de primer grado y se formaban en dos filas en las escalinatas del edificio central para adorar a Chancha, que subía y bajaba cargada por algún estudiante de ese rango. Después de unas horas de adoración, iniciaba el tradicional desfile por las principales calles del centro histórico, encabezado por la reina de las fiestas estudiantiles y sus princesas, el rey feo, elegido por los alumnos de grados superiores, y sus lacayos, carros alegóricos y comparsas con disfraces de ingeniosos diseños, y finalmente los perros, con la ropa hecha trizas y pintados con grasa de zapatos y congo. El desfile se alegraba con el baño en alguna fuente pública y terminaba en el edificio central, donde se entregaba la estatua de Chancha al director, quien la custodiaba hasta el siguiente año; después del desfile, los perros dejaban de serlo y se convertían en gatos.
En la década de 1980 se fundó la Asociación de Egresados de la UAEH, que se encarga de retomar la organización de la comida del recuerdo para vincular a los exalumnos del ICLA y la UAEH, y a partir de 1986 de manera continua se organiza esta actividad, en la cual los comensales comparten platillos hidalguenses en el pasillo principal del edificio del centro cultural universitario La Garza. Los exalumnos recuerdan su tránsito por los salones de lo que algunos llaman el viejo instituto y otros el edificio central. Surgen recuerdos en torno a la fuente de la garza, de sus profesores, directivos, alumnos, apodos, novatadas, en fin, un sinnúmero de vivencias que ahora forman parte de su historia. No pueden faltar las notas de los cánticos: “Morena, morena, fuiste tú mi triste desventura, adiós, hermosa criatura, tu estudiante ya se va…”; también “…a mí me gusta el pin, pirirín, pinpín, de la botella el pan, pararán pan, pan…”, así como la letanía “…todas las escuelas dicen: maldito sea el instituto. Pero a la hora de los juegos, pero a la hora de los juegos, se arrepienten y nos dicen: `¡Ay, instituto, tú eres mi padre…`”
En esta ocasión, la comida tradicional del recuerdo se celebrará el sábado 19 de marzo a las 13 horas en el edificio del centro cultural universitario La Garza, en la calle Mariano Abasolo. Previamente al encuentro de generaciones se entregará reconocimiento al exalumno del ICLA médico José Rafael Cuauhtémoc Vidal y al egresado de la UAEH licenciado Cuauhtémoc Martínez García. Estos reconocimientos se suman a los ya otorgados desde 2003 a personajes tales como Carlos Borja Mesa, Lamberto Lagarde Santamaría, Tomás Devereux Sánchez, Carlos Ramírez Guerrero, J Pilar Licona Olvera, Héctor Valdelamar Franck, Raúl Guerrero Guerrero, Francisco Zapata Ruiz, Gloria Conde Gómez, Bertha Lemoine Villicaña, Ángel Tinoco Conde, Martha Manning Barragán, Agustín Téllez Cruces, Agustín Cerón Flores, Sergio Trevethan Cravioto, Clemente Cabello Flores, Roberto Uribe Elías y Manuel Ángel Villagrán Valdespino, entre otros que ya forman parte de la historia de la Autónoma de Hidalgo.
La comida se realiza en marzo desde hace 29 años, y la organiza la Asociación de Profesionistas Egresados de la UAEH; será este un buen momento para encontrarnos con aquellos de quienes hemos heredado la identidad y la pertenencia a esta gran universidad.

El encuentro
de exalumnos en la comida del recuerdo marcará nuevamente la cita entre generaciones que han contribuido a forjar la máxima casa de estudios de los hidalguenses