Arrasa ultraderechista… pero van a “round dos”

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AGENCIA REFORMA
Sao Paulo.- Un político autoritario, racista, machista, homófobo y nostálgico de la dictadura.
Jair Bolsonaro, el defensor de los valores más retrógrados, acarició ayer la presidencia de Brasil.

El líder de extrema derecha obtuvo 46.7 por ciento de los votos, frente a 28.5 por ciento de Fernando Haddad, el candidato designado por el exmandatario Luiz Inácio Lula da Silva.

Solo un vuelco radical el próximo domingo, cuando se celebre la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, evitará que gobierne a partir del primero de enero el país más grande de América Latina.

“Es un gran triunfo (…) Juntos reconstruiremos el nuevo Brasil”, dijo Bolsonaro a través de una transmisión de Facebook live.

“Vamos a valorizar las Fuerzas Armadas, la Policía. Tenemos cómo cambiar el destino de Brasil”, añadió.

El líder del Partido Social Liberal no ofreció una conferencia de prensa por encontrarse en reposo después del ataque con cuchillo que sufrió en septiembre durante un acto electoral.

Sin embargo, Bolsonaro no desaprovechó la oportunidad en su transmisión para arremeter contra su opositor y dijo, sin citar a Haddad por su nombre, que todos saben con quién se aconseja y dónde, en referencia a la prisión en la que está Lula, a quien el candidato del PT visita cada semana.

“No queremos de vuelta a ese tipo de gente, que es lo peor que hay en la política. Hundieron al país en la más profunda crisis económica, moral y política y no podemos dar otra vez un paso a la izquierda”, manifestó, y agregó que Brasil no puede seguir flirteando con el comunismo.

Por su parte, el sucesor del líder del PT alertó de los riesgos que corre la democracia.

“Queremos unir a los demócratas de Brasil, queremos unir a las personas que tienen atención hacia los pobres de este país, tan desigual”, dijo Haddad, aunque reconoció que se siente desafiado por los resultados.

“Vamos para el campo democrático con una sola arma: el argumento. Nosotros no llevamos armas, vamos con la fuerza del argumento para defender Brasil y a su pueblo, sobre todo el pueblo más sufrido”, aseveró.

La sombra de Lula, el político más carismático de la historia del país y encarcelado por corrupción, ha resultado ser un elemento tóxico y, a pesar del repunte en los sondeos, la designación de Haddad como su sucesor fue en vano.

Los brasileños han demostrado que, de querer, le querían a él, no a alguien que se presentaría bajo las siglas de un partido marcado por la corrupción.

La amplia victoria de Bolsonaro supuso también un duro castigo para las fuerzas tradicionales de centroderecha el Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), que acudió a esas elecciones con el exgobernador de Sao Paulo Geraldo Alkcmin como candidato y que quedó en cuarto lugar, con un escaso 4.83 por ciento de los votos.

Le aventajó el laborista Ciro Gomes (12.49 por ciento) en unas elecciones marcadas por la polarización y que pueden estar gobernadas por la extrema derecha por primera vez en democracia.

Primeros resultados

  • 46.7% logró Jair Bolsonaro ayer en los comicios
  • 28.5% votó por Fernando Haddad, el sucesor de Lula da Silva

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