Entre las prendas femeninas de mayor raigambre en México, indudablemente el rebozo es una imagen icónica que ha reflejado la historia y proyección de la gracia, estampa y presencia de nuestra raza. Lo han portado con simpatía y donaire mujeres de gran estilo, de tronío inigualable.
Desde antes de la Colonia existía entre nosotros. La llegada de los españoles y la apertura de las vías marítimas hacia el Oriente complementaron la prenda con nuevas texturas y géneros, pero ésta conservó sus características de un símbolo muy mexicano, ocupado desde ceremonias religiosas hasta deberes filiales maternos de nuestras antepasadas, como transporte y cubierta para la alimentación de sus criaturas.
Diego Durán, el historiador dominico que es un antecedente obligado de la vida precolombina la trata con gran respeto, por su enorme significado entre los usos y costumbres de la población antiquísima de estas tierras. Figura entre las grandes tradiciones de los ancestros.

Prenda icónica de la
identidad mexicana

Las soldaderas villistas y zapatistas conjugaron el rebozo con la imagen de la Revolución misma. Frida Kahlo la inmortalizó en sus lienzos, pintados en la Casa Azul de Coyoacán; María Félix, en La China Poblana, su primera película de envergadura; Dolores del Río, en El rebozo de Soledad, inolvidable.
Artistas vernáculas, como Lola Beltrán, entonaron con habilidad incomparable los huapangos dedicados al rebozo de Santa María e hicieron bailar al pueblo demostrando la forma en que “así es más gracioso, más lindo tu paso y serás más ágil para zapatear”. Lo mismo Lucha Reyes, con la famosa “Tequilera”, “La prieta linda” o “Lucha Villa”, con sus grandes interpretaciones.

Su majestad y presencia
en el ánimo popular

La moda internacional se ha apropiado de la esencia del manto. Hoy es muy difícil que el rebozo, portado con elegancia y distinción, falte en las pasarelas y alfombras rojas de los grandes diseñadores. Ya es parte de un sello mexicano y universal.
En las décimas veracruzanas no deja de mencionarse a la mujer “que lo usa de rodete, muy jadeante y al garete de la brisa cotidiana, se levanta en la mañana por su cántaro de agua, abanicando su enagua… su bordada lentejuela juguetea con la jaragua”. Expresiones profundas del sentimiento popular, acordes con su majestad y presencia en el ánimo colectivo.
En las tramas de los grandes romances y aventuras de la novela del México independiente, el rebozo aparece como un actor indispensable, como una arista obligada de la mexicanidad, independientemente de la posición social de las heroínas, de la ubicación geográfica de las leyendas y sucedidos. Todo el territorio mexicano ha sido el gran escenario del rebozo.

La Calderona se lo enjareta
como si fuera costal

Por eso provoca justificada indignación, lástima y hasta precisos comentarios chuscos el que algunas personitas improvisadas y oportunistas usen el rebozo como quien se enjareta un costal para aparentar ser parte del paisaje colectivo o pretender una impronta en los sentimientos femeninos. Sin darse cuenta, por ignorancia, que provocan exactamente la reacción contraria.
Casi como imaginarse un “Santo Cristo con un par de pistolas al cinto”, tal como lo expresó alguna vez, en el Constituyente de 1917, el diputado conservador guanajuatense Fernando Lizardi. Ahora parece que a los retrógradas les encanta violar todas las similitudes y conexidades. Los nacos son, definitivamente, ignorantes y atrevidos, en grado extremo.

Felipe y Margarita
avergüenzan las tradiciones

El dueto Calderón-Zavala recorre –contra la indignación panista de regresar al control de un beodo que mancilló desde Los Pinos la tradicional estructura jurídica y el control sobre su partido– todos los foros de televisión arreglada, los templetes y reuniones de conspiración, bajo el símbolo de una dama de aspecto desafortunado que carece hasta de la mínima gracia para portar el rebozo.
Como un par de jinetes del Apocalipsis, Felipe de Jesús y su alcayata Margarita, avergüenzan hasta las tradiciones emblemáticas de la nacionalidad, del perfil del mexicano, de la memoria que identifica rasgos antropomórficos distintivos, hasta ahora resilientes. Representan simplemente el recuerdo de una sarracina gigantesca y una corrupción sin límite.

Casi pisa el rebozo al
caminar como teterete resfriado

No conformes con haber ejercido un poder omnímodo, nacido de un enorme fraude electoral, santificado por sus contlapaches estadunidenses, a quienes prometieron y entregaron el oro y el moro en sectores estratégicos de la economía nacional, protegieron y blindaron las perversas actividades del narcotráfico impune a cambio de aplastar a los demás.
Con la gracia de un elefante, mordiendo un rebozo, casi pisándolo al caminar como teterete resfriado, Margarita trabaja y engatusa, con el único fin de que vuelvan a mandar sus parientes: desde su padre, el licenciado Traguitos, encajado en la magistratura judicial por Fox, hasta sus fatídicos hermanos, el fraudulento dueño del algoritmo Hildebrando, el insoportable Juan Ignacio y sus macabros primos.

Toda la familia quiere llegar,
otra vez, a Los Pinos

Desde Los Pinos, Margarita y su familia, aprovechándose del proverbial estado inconveniente y sexenal de Felipe de Jesús Calderón Hinojosa, el formal presidente, estructuraron una mafia inclemente con los presupuestos públicos de la nación. Se alzaron con el santo y las limosnas.
Carlos Castañeda Gómez del Campo, habilitado como proveedor, defraudó al IMSS en diversos entrambuliques; Felipe Zavala McGregor, primo consentido de la dama del rebozo, fue asesinado por extorsionador; Luis Gómez del Campo fue beneficiado hasta la ignominia por las antes jugosas áreas de Pemex durante todo el sexenio calderonista.
Envueltos en la hipocresía conservadora, todavía se dieron el lujo de extender varias concesiones de albergue y custodia de infantes a la parentela. Una de ellas, la extendida sin miramientos a la prima de la “carismática” Margarita, Marcia Gómez del Campo, en Hermosillo, la misma responsable de la tragedia de los 49 bebés calcinados y 104 seriamente lastimados dentro de la Guardería ABC.

Ahora se exhibe como una pacata arrepentida

‎Para colmo, Margarita Zavala Gómez del Campo se asombra de que su nombre aparezca ligado entrañablemente a la autorización de operaciones y todo tipo de encubrimientos a los carteles asesinos, cuando fue pública su participación en la feroz guerra contra el narco, que arrojó más de 100 mil muertos, ejecutados, torturados, decapitados y desaparecidos.
‎Cuando muchos textoservidores saben de las enormes canonjías que recibieron de manos de los jefes de compras que ella ubicó a placer en todas las dependencias centrales y descentralizadas del aparato público, puestos a su disposición para solventar los gastos de su caja chica y así rebosarles la boca.
Ahora se exhibe como una pacata arrepentida. Sorprendida de que su avorazado paso por el poder público total sea sometido al escrutinio público. Mientras los textoservidores sigan acumulándole elogios y aplausos, ella continúa engañando bobos, pavimentando el camino hacia una derrota más que previsible, todo, con tal de desmembrar al blanquiazul.

Bueno, pero ¿qué culpa tiene el rebozo?

‎Pero la gente insiste: ¿qué culpa tiene el rebozo? ¿Por qué esa manera de denigrarlo, usándolo como nudo de puerco?
¿Por qué hacer campañas arrastrando y pisoteando emblemas, que deberían estar más allá de ambiciones de hipócritas, gazmoñas‎, santurronas mojigatas sin un ápice de decoro, ángel y atractivo?
La cerrada competencia entre los rebozos de Margarita, las cejas tatuadas como vedette despechada de Rafita Moreno Valle y los discursos de casete repetidos a toda hora de memoria por el prócer puberto Ricardo Anaya, ha dejado al PAN exhausto y suplicante. No tiene para dónde hacerse.
Si anuncian la destrucción final, ¡en este país estamos hasta la madre, ya no cabe un espantajo más! ‎¿No lo han entendido estos ridículos lunáticos?
Todo indica que no. Y mientras, sin ningún arrastre, La Calderona –como la bautizó el EZLN– va arrastrando el rebozo.

Índice Flamígero: ¿De dónde sacan los encuestadores esos números?, es la primera pregunta que viene a la mente tras asomarse a las publicaciones que, sobre los “presidenciables”, han surgido en los últimos tiempos. Una reciente, en el diario El Financiero, no sólo da a Eruviel Ávila (54 por ciento) más puntos positivos que a Miguel Ángel Oso…rio Chong (32 por ciento), sino que coloca entre los que aspiran ¡a el Niño ñoño Nuño (37 por ciento), hágame usted el refabrón cavor! Incluso, meten con calzador a la consentida en turno de Los Pinos, la cancillera (sic) Claudia Ruiz Massieu (6 por ciento frente a 71 por ciento de negativos) y al panista José Antonio Meade (19 por ciento), real competidor de La Calderona (51 por ciento), a quien le dan ligerísima ventaja sobre el otro infante de la grilla, Ricardo Anaya (50 por ciento). Vale repetir, ¿de dónde sacan esos números? + + + ¿Y el INE de Lorencillo, el hijo de Arnaldo? ¿Por qué no interviene en estos asuntos dizque demoscópicos que parecieran ser los cartones de la lotería que todos jugamos de niños? Porque las encuestadora$ sólo sirven como agencias de propaganda de quienes tienen los recur$os públicos en sus manos. Y si le atinan –pues lo dejan en manos de Birján–, pues ya la hicieron, ¿a poco no? ¿Irán en la polla los señores consejeros? + + + Otro gallo le cantaría al muchacho de Atracomulco si, como este lunes hizo Donald Trump, hubiese cancelado el pedido del avionzote que Felipe Calderón, el consorte de La Calderona, encargó a la Boeing. Ahora sí, como dice el clásico, “¡ese avión no lo tiene ni Obama!”

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@pacorodriguez

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Columnista político desde 1977. Comentarista radiofónico y de televisión. Publica su columna “Índice político” en 47 medios de comunicación de la República mexicana y tres de Estados Unidos. Apunta con el Índice, pero también propone.