¿Es Raúl Arroyo González la figura ideal para atender en el despacho de la Procuraduría General de Justicia de Hidalgo (PGJEH)? La respuesta inmediata sería sí. Su perfil en materia de derechos humanos lo avalan como un fiscal con experiencia en el ramo. Ayer, al finalizar la sesión solemne de toma de protesta, el jurista se comprometió a garantizar desde el nuevo encargo el respeto irrestricto a los derechos humanos como un principio fundamental. Muchos retos tiene en frente el expresidente de la Comisión de Derechos Humanos del estado de Hidalgo (CDHEH), como mantener los índices que alcanzó la PGJEH con su antecesor, Ramiro Lara, en materia de efectividad en el esclarecimiento de delitos, por ejemplo. De acuerdo con el Índice Estatal de Desempeño de las Procuradurías y Fiscalías 2018, publicado por la organización Impunidad Cero, Hidalgo destaca preponderantemente en dos indicadores: uno es la probabilidad de esclarecimiento en los delitos que para el estado es de 1.62 por ciento, contra 1.14 del promedio nacional, otro parámetro es la efectividad en cumplimiento de órdenes de aprehensión, la entidad registra 66 por ciento, 16.3 puntos porcentuales arriba de la media; sin embargo, también hay otros temas urgentes que atender. De los mil 100 efectivos con que cuenta la PGJEH, hasta el año pasado 18 por ciento, entre mandos y operativos, continuaba en activo a pesar de no acreditar sus evaluaciones de control de confianza. En otro punto, Arroyo González expresó que habrá cero tolerancia en temas de tortura en la fiscalía, pues su práctica, reconoció, genera impunidad; sobre ese tema podemos estar seguros que no se equivoca, en su tercer informe de labores al frente de la CDHEH, el organismo emitió entre 2011 y 2012, 19 recomendaciones a diversas instancias, tres por tortura dirigidas para su cumplimiento a la Secretaría de Seguridad Pública de Hidalgo, pero ninguna fue aceptada. Pero la rifa del tigre está echada. El asesinato del alcalde de Pacula, los multihomicidios registrados en Tizayuca en 2017, así como varios feminicidios cuyos responsables aún no son identificados, son algunas herencias que le deja su antecesor Ramiro Lara al exmagistrado. Pero además, en la carrera judicial de Raúl Arroyo pesa un caso que conmocionó a un amplio sector social. En mayo de 2018 el Tribunal Superior de Justicia de Hidalgo absolvió a un exentrenador del Club de Futbol Pachuca, acusado de abusar sexualmente de un menor de edad. La exoneración derivó de la ponencia del entonces magistrado, quien consideró que el niño fue aleccionado en su declaración. ¿Impunidad o interpretación legal? De filón. En 22 meses, el municipio de Tezontepec de Aldama se convirtió en foco rojo, no solo por el robo de hidrocarburo, sino por la cantidad de sangre derramada en su territorio.

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