Arroz con barbacoa

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Jorge Luis Bautista

Ricardo Luqueño

Promotor cultural y activista social; exvicepresidente del consejo estatal de Morena

 

Andrés Manuel López Obrador (AMLO) ha cometido un acierto genial al recorrer tantas veces el país, ante grandes y reducidos públicos, disfrutando y padeciendo todos los climas, reconociendo a los pueblos de México en su cultura, su comida, su temperamento, en fin, su vida. Como líder ha sabido establecer una relación casi íntima con la gente, trascendiendo los cauces tradicionales de la política partidista, desde antes de su salida del Partido de la Revolución Democrática (PRD), muy antes de Movimiento Regeneración Nacional (Morena), AMLO representa la única opción electoral democratizante, discursivamente antineoliberal, republicana, en la que pueden sentirse representados los sectores populares y que cada día convence a más empresarios y clases medias que antes no confiaban en él. El país está morenizado, propios y extraños, rojos y azules, votarán por Morena, hasta priistas y panistas, se integran grupos y personalidades de todas las posturas, los ultraizquierdistas y muchos que han sido artífices del régimen; nada es extraño, la transformación es también una transformación de la conciencia, el sistema lleva más de un siglo corrompiendo almas, hoy todos tienen la oportunidad de ponerse del lado correcto de la historia.

En todo el país los eventos de campaña han sido multitudinarios, emotivos, históricos; Hidalgo no ha sido la excepción. El día 4 de junio AMLO visitó Ixmiquilpan, Actopan, Tepeapulco y Tulancingo, una jornada intensa. Desde el primer evento era evidente la efervescencia, las expectativas, la alegría de escuchar a Obrador prometer la reapertura de la normal rural Luis Villareal, El Mexe (perteneciente a la Federación de Estudiantes Campesinos Socialistas de México al igual que la hoy tan lastimada Ayotzinapa), escuela formadora de docentes críticos, de estudiantes dignos y combativos, cerrada por el entonces gobernador Osorio Chong; la promesa de reabrirla es un deseo por el que sigue luchando la sociedad hidalguense. También en Ixmiquilpan fue contundente la promesa de echar abajo la mal llamada reforma educativa, los pueblos del Valle del Mezquital valoran en mucho la educación pública y a los docentes que la defienden.
Es natural que los trabajadores de la educación, de todas las corrientes sindicales vean en Morena el único proyecto donde se valora su labor, que entiende la educación como un derecho y no como un privilegio, que puede junto ellos echar abajo la mal llamada reforma educativa. Por su parte, las universidades autónomas son las repúblicas del pensamiento, donde los hombres y mujeres que estudian las distintas ciencias se constituyen en conciencia de la sociedad; por lo general, las ideas progresistas y democráticas germinan y florecen en las universidades. La transformación de México requiere a los mejores hombres y convoca a los hombres de ciencia, a los intelectuales, a los docentes y alumnos universitarios, es indispensable su fuerza y su conocimiento.

El evento de Tulancingo fue espectacular, un tapiz de aserrín realizado por artesanos de Acaxochitlán decoraba la calle Libertad desde 21 de Marzo hasta el templete, desde donde podía verse el mar de gente poblando hasta la calle Juárez; el entusiasmo flotaba en el aire, familias enteras asistían a escuchar la palabra del líder más importante del México de hoy. Andrés Manuel López Obrador, no solo calificó el evento como “lo mejor”, afirmó que la barbacoa de Tulancingo es “lo mejor de lo mejor”, algo con lo que coincidimos todos los tulancinguenses; si ese hombre ama la barbacoa como lo hacemos nosotros, es clara nuestra elección política. No por simple chovinismo, seguramente Meade prefiere los platos irlandeses y Anaya las hamburguesas gringas, apreciar la barbacoa es apreciar una forma prehispánica de guisar, alimentarse del vientre de la Madre Tierra donde calentamos los alimentos, apreciar el sabor mexicanísimo del maguey, es conocer que la paciencia, en política y gastronomía, retribuye con deliciosos sabores.
Tiene razón Andrés Manuel al afirmar que “este arroz ya se coció”, en Tulancingo lo serviremos con barbacoa, de la que le gusta al próximo presidente.

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