En la historia del arte se han dado diversos debates sobre todo desde la crítica del arte. A principios del siglo XX fue mucho más acentuado con lo que Walter Benjamin denominaría la era de la reproductibilidad, cuestionándose sobre la pérdida del aura de las obras de arte ante su masificación. Esta discusión llega hasta nuestros días amplificada con el uso de computadoras y otros equipos informáticos para realizar comunicación gráfica, cuestionando nuevamente el papel de hombre en esta acción, posteriormente la aparición del Internet agrega otro elemento más a la discusión.

He titulado esta columna como “Arte digital”, ya que ahí hay toda una polémica, ¿qué es arte digital? ¿Son obras artísticas realizas con algún software específico? ¿Son obras realizadas de manera manual que luego son intervenidas en computadoras? ¿Es el exponer la creación artística en diversas plataformas digitales? Realmente puede ser todas las anteriores y mucho más. Como con cualquier otra corriente artística lo que se busca es generar un consenso y de esa manera continuar la producción.

Hoy propongo este tema, ya que, como lo hemos visto en artículos anteriores, la pandemia nos ha llevado a explotar sobremanera los medios digitales y justo el arte no se ha quedado atrás. Para este artículo cuestioné a artistas de diferentes ramas para tener un panorama más claro de como este momento crítico ha llevado a los diversos artistas a hacer un uso creativo de los medios digitales. Agradezco mucho la atención de Francisco Gallardo, dedicado a las artes escénicas; Miguel Ángel Martínez, dedicado a la escritura, la edición literaria y el libro objeto; Laura Esperanza, dedicada a la literatura y la música; Cinthia Gutiérrez Navarrete, dedicada a las artes escénicas; Alejandra Fernández, dedicada a las artes escénicas; y León Cuevas, dedicado a la literatura y las artes visuales.

Como planteaba antes, definir el arte digital ha sido un tema extenso para los críticos del arte, sin embargo, los artistas antes mencionados concuerdan en que hace referencia a una creación apreciativa mediada por las tecnologías de información y comunicación, aportándole nuevos elementos gráficos y narrativos, y sin fin de posibilidades. Y son estas nuevas posibilidades las que generaron que todas las artes, en sí todo el gremio artístico, comenzara a explotarlas para continuar presentes durante la pandemia, puesto que fue el primer sector en verse afectado al cerrar teatros, foros, museos y cualquier otro espacio donde la gente acudía a apreciar creaciones artísticas, nos dice Cinthia Gutiérrez que el impacto fue “económicamente, socialmente y socioambiental”.

Antes de la pandemia, ya existían museos virtuales, salas de exhibición digital y se hacía uso de las plataformas sociales para promover también las diversas expresiones artísticas, por ejemplo con blogs especializados o haciendo uso del Facebook Live o Youtube, en el caso de la música podemos reconocer aplicaciones como iTunes o Spotify, que no solo nos permiten escuchar un sinfín de melodías, sino que también apoyan a nuevos creadores para dar a conocer sus producciones. Realmente el arte tiene la capacidad de apropiarse de cualquier tipo de escenario y volverlo una creación estética. Sin embargo, en este debate siempre habrá quienes quieran mantener definiciones más puras del arte que otros y uno de los sectores más cuestionados ha sido el teatro, arte que siempre ha contado con un público presencial y que además se actúa en vivo, por lo que generar un producto audiovisual para ser transmitido en estos medios cuestiona si aún puede llamarse arte o se ha convertido en otro tipo de producto. En ese sentido, Miguel Ángel comenta también a “los videojuegos como plataformas de arte, por lo que cualquier consola de nueva o vieja generación, smartphones y tabletas también pueden ser plataformas para el arte digital”.

Lo que si destacan nuestros artistas entrevistados, es que el arte evoluciona y cambia o se adapta a los retos que socialmente se están viviendo, para finalmente complementarse. De tal forma que el arte tradicional presta sus bases estéticas para darle continuidad a los procesos digitales como una nueva expresión. Así, hay artistas que proponen algo en el medio digital y luego lo llevan a una sala de exhibición y al revés, se genera un producto en un proceso tradicional que es intervenido y reproducido en los medios virtuales.

Esto lleva también a que se considere que de hoy en adelante los creadores deberán capacitarse en estas posibilidades virtuales. Si bien, muchas actividades artísticas seguirán siendo valiosas de manera presencial, cada día la presencia digital crece más y el artista que se prepare para ello podrá abordar nuevos espacios y acoger un público que muchas veces no está en lo presencial. En ese sentido, Laura Esperanza nos comenta que todos los tipos de arte pueden tener una versión digital “pero considero que las artes escénicas tienen mayor dificultad. A pesar de que existen nuevas plataformas digitales que ayudan a la distribución artística, muchas fallan, y actores, bailarines y músicos pierden el control de la precisión y la interacción: elementos clave en el arte escénico”.

Anteriormente ya comentaba que el sector cultural fue de los más afectados por esta pandemia, pero paradójicamente es el área que puede ayudarnos a sobrepasar estos momentos de angustia y desequilibrio emocional. León Cuevas nos comenta que habrá que aceptar “la realidad y aprovechando la tecnología para explotarla y como los náufragos, no perder esperanzas”. Por ello es importante que ese sector logre adaptarse, renovarse y darse el permiso de experimentar con nuevas opciones que nos permitan a las audiencias seguir accediendo a su contenido artístico y a ellos poder producir de una forma que sea sostenible en cada sector.

Me gustaría cerrar este debate con las palabras de Francisco Gallardo sobre que lo importante que es “quitar paradigmas, comprender que el mundo está cambiando, que está exigiendo una nueva manera de transmitir el arte, por lo que debemos evolucionar como artistas”.

Finalmente les invito a conocer las obras producidas con la convocatoria espacios escénicos independientes en resiliencia de la Secretaría de Cultura a través del Instituto Nacional de Bellas Artes y el Centro Cultural Helénico; en Hidalgo se hicieron dos producciones con este apoyo: La calle y el circo como espacios de resiliencia de Ciartes y Si AC; y María de Planeta Mejor, colectivo que es dirigido por Francisco Gallardo.

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