ANA PATRICIA TREJO GARCÍA
Pachuca

El término posporno surgió durante la década de 1970 en Europa occidental con la intención de nombrar una serie de fotografías eróticas cuyo objetivo no era masturbatorio, sino paródico y crítico; las dimensiones culturales y políticas se adjudicaron gracias a la intervención de la actriz porno estadunidense Annie Sprinkle con la introducción a los medios de comunicación de su espectáculo El anuncio público del cuello del útero. Sprinkle desde su profesión se dio cuenta de todo el trasfondo de la industria pornográfica y de la forma en que estereotipa los roles sexuales, formulando la siguiente definición sobre la pornografía: “Produce la verdad del sexo que pretende representar: se trata de un género cinematográfico de ficción hecho de códigos, convenciones, representaciones normativas cuya narración dominante está construida para satisfacer la mirada masculina heterosexual”.
Posporno es más que artístico, es un movimiento político cuyo núcleo arraiga ideales feministas, contraculturales y antiprohibicionistas, pues se gestiona durante el contexto de la crisis del Sida a finales de la década de 1980. Esta provocó el reforzamiento de la homofobia, la criminalización del trabajo sexual, el control y regulación de la sexualidad por parte del Estado gobernante y la reprivatización de la imagen pornográfica; es por eso que la teórica española Beatriz Preciado acertadamente llama a ese movimiento “la guerrilla posporno”, y nos comparte la siguiente analogía:

La pornografía dominante es a la heterosexualidad lo que la publicidad a la cultura del consumo de masas: un lenguaje que crea y normaliza modelos de masculinidad y feminidad, generando escenarios utópicos escritos para satisfacer al ojo masculino heterosexual. Ese es en definitiva la tarea de la pornografía dominante, fabricar sujetos sexuales dóciles… hacernos creer que el placer sexual es eso

Beatriz Preciado es una de las principales impulsoras del movimiento en España junto con la artista visual Lucia Egaña Rojas, famosa por su documental posporno Mi sexualidad es una creación artística, quien en una entrevista reafirma las ideologías básicas del movimiento pospornográfico: busca ampliar los imaginarios sexuales creando alternativas de representar la sexualidad.
Uno de los objetivos principales es incluir a las minorías marginadas de la diversidad sexual (homosexuales, travestis, transgéneros, discapacitados, sexoservidoras(es), entre otros) promoviendo una filosofía antiprohibicionista en materia de sexualidad y así lograr una autodeterminación corporal.
Funciona como una estrategia política para romper con los estereotipos tradicionales en los que hombres y mujeres estamos atrapados, lo cual nos impide replantear nuestro cuerpo como un sujeto y no como un objeto sexual.
Es una alternativa al sistema capital de consumo y producción en masa, alienta a las personas para crear sus propias expresiones: “hágalo usted mismo”.
La sexualidad así como los roles del género femenino han sido relegados por el sistema patriarcal heterocentrista al ámbito privado, es por eso que el posporno toma como una estrategia política la autoproducción y el trabajo creativo independiente, porque la sexualidad está implícita en absolutamente todos los aspectos de nuestra vida privada, pública, individual y colectiva; gracias a ello las expresiones de la sexualidad ahora están sujetas a un sinfín de posibilidades que van desde la cinematografía, la fotografía, la música, el performance, el teatro, la escultura, pintura y literatura, entre otras.
Así que te invito a profundizar en esa propuesta, la mayor parte de los trabajos y producciones del posporno son accesibles por medio de Internet, algunos otros son exhibidos en galerías de arte y más recientemente en algunos países de Latinoamérica, incluyendo México, han creado anualmente festivales de arte posporno. El primero en nuestro país se realizó en 2013 en San Cristóbal de las Casas, Chiapas.

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