Ciudad de México.- Trabajar sin la presión del éxito, saber que tu carrera será conocida después de los 80 años y estar convencida de que cualquier arte que hagas será catalogado como femenino, fueron algunas de las “irónicas” ventajas que encontró el colectivo Guerrilla Girls para las artistas mujeres en 1985.

En aquel año, la organización feminista tapizó las calles de Nueva York denunciando que menos del 5 por ciento de artistas exhibidos en los grandes museos modernos de la ciudad eran mujeres, al mismo tiempo que 85 por ciento de la obra exhibida mostraba desnudos femeninos.

Casi 35 años después y a más de 4 mil kilómetros de distancia, el panorama en Guadalajara no es muy diferente.

De acuerdo con un conteo realizado por la redacción de Mural, en los últimos tres años en cinco museos públicos de Guadalajara fueron expuestas obras de mil 933 artistas, de los que solo 412 fueron autoras mujeres. Una relación de 21.3 por ciento de inclusión femenina, frente a 78.6 por ciento de participación masculina, es decir, dos de 10.
Para el ejercicio numérico fueron consideradas las 163 exposiciones inauguradas en el Instituto Cultural Cabañas, exconvento de El Carmen, museo de arte Raúl Anguiano (Mura), museo de arte de Zapopan (MAZ) y Museo de las Artes (Musa).

“Es un desequilibrio que existe entre hombres y mujeres en el mundo entero en términos de representación, propiedad, derechos y libertades.

“El mercado y el mundo del arte están esencialmente determinados por una estructura patriarcal de la sociedad, que está en la raíz de todos los demás desequilibrios”, externó Beatriz Bastarrica Mora, doctora en ciencias sociales y especializada en la historia social del vestido.

La también profesora y curadora añadió que, contrario a lo que se cree, históricamente la situación no siempre ha sido así.
En la edad media aún no era considerado el concepto de arte y las mujeres trabajaban a la par de los hombres como artesanos en la producción de textiles, cerámica, cestería y joyería. A su vez, las monjas eran calígrafas e ilustradoras de manuscritos, al igual de los monjes en los monasterios.

Fue hasta el renacimiento que la actividad artística obtuvo prestigio y las mujeres comenzaron a desaparecer como autoras y fueron relegadas al rol de musas y modelos.

“La consecuencia es que hoy el mundo del arte es un club de Toby”, apuntó la investigadora.

¿Dónde están las artistas?

En una sociedad en donde más de la mitad de la población son mujeres, en los espacios artísticos apenas si hay cabida para algunas de ellas. En el análisis, de las 163 exposiciones contabilizadas 101 fueron individuales y de esas solo 24 exhibieron la obra de creadoras.

“Sí hay suficientes artistas mujeres, pero existe un círculo vicioso que comienza cuando los curadores no visitan sus estudios y ellas al ver que su obra no se vende, porque ni siquiera las conocen, buscan otros trabajos y dejan de producir.

“¿Cómo vamos a saber si son buenas si ni siquiera llegan a los espacios de exhibición?”, cuestionó Tamara Ibarra, curadora y artista visual de la Ciudad de México.

Creadoras como Ariana Díaz, fotógrafa y miembro de la Liga de Artistas y Creadoras, afirmó que desde su experiencia los espacios artísticos favorecen a los artistas por intereses personales y amistades que consolidan a los creadores.

“Hay una comodidad histórica de sobresalir para el sexo masculino, tienen la costumbre de que su profesión los define y en el caso de las mujeres el ser multifacéticas parece que cambia la percepción en la seriedad y entrega que un hombre y una mujer puedan tener.

“Todavía hay una costumbre de tomarlos a ellos más en serio”, concluyó Florencia Guillén, artista contemporánea.

“Es una limpia que tenemos que atender todos como un tema prioritario. Tenemos que dar eco a las voces que no habían sido consideradas y tenemos que comprender que Jalisco es diverso y todos deben formar parte de la agenda.”

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