Definitivamente, la NFL nunca dejará de sorprendernos, ya sea por inesperadas victorias, como la de Kansas en Pittsburgh o con juegos que se terminan empatando como el de Vikingos en Green Bay, pero definitivamente la gran sorpresa de esta semana: Cleveland gana después de 635 días de pura desgracia.

Quizá la victoria de los Browns no fue tan sorpresiva para muchos, digo, el equipo se reforzó de manera importante, Carlos Hyde, Jarvis Landry y su flamante QB novato Baker Mayfield, quien por cierto tuvo un papel importante en la victoria del pasado jueves. Aun así, yo diría que la victoria sí fue sorpresiva, la manera en la que se dieron las cosas, la lesión de Tyrod Taylor, el mariscal titular, y la manera de jugar de Mayfield, se conjuntaron para lo que pudiera ser un rayo de esperanza para una ciudad que se acostumbró a perder.

Y así como podemos hablar de esperanza para Cleveland, hablemos un poco de lo que está pasando en Pittsburgh. Definitivamente ver a Pitts empezar una campaña sin ganar es extraño, más considerando que su primer rival fue su cliente de años, Cafés, pero verlo permitir tantos puntos y ver cómo su ofensiva batalla, está prendiendo las alarmas. Para mí, la situación actual es solo el reflejo de años de mal liderazgo por parte de Mike Tomlin, años en los que se le ha dado más importancia al jugador que a la institución y en los que se ha permitido que los jugadores se conviertan en “divas”. Sí, estoy hablando una vez más de Le’Veon Bell, quien al parecer no jugará esta campaña; pero también puede ser el caso de Antonio Brown, receptor que no se presentó a entrenar el lunes.

Pitts ha perdido esa hambre de triunfo; los billetes verdes parecen haberlos cegado y bien harían en voltear a ver a estos “nuevos” Browns, en quienes se ven esas ganas de jamás volver a terminar 0-16, de otra manera, esta podría ser una campaña de pesadilla para la Cortina de Acero.

La semana tres está en marcha, alistémonos para más sorpresas.

Comentarios