Para Lucio esta ha sido de las peores rachas de su vida. Todo comenzó con el cambio de gobierno, lo denigraron en el trabajo y le bajaron el sueldo a menos de la mitad, renunció confiado en que encontraría otro trabajo rápidamente. Pero no fue así. Tras ocho meses desempleado, con sus ahorros menguados, decidió tomar el curso virtual para ser asesor de ahorros y futuro.

Principio uno: Quien te conoce confía en ti. Tú generas las oportunidades, cualquier momento es bueno para ofrecer tu asesoramiento a una persona. Tus primeros clientes estarán en tu círculo cercano.

Lucio asistió a todas las reuniones familiares a las que normalmente no iba, mientras su esposa hablaba con las señoras y su hijo se aislaba con los adolescentes a ver su tableta, Lucio llevaba todas las conversaciones hacia la incertidumbre, el futuro, el miedo, los hijos, la educación, las hipotecas, la casa, el cáncer, los imprevistos, la vida que no tenemos comprada, la vejez…

Principio dos: Identifica la necesidad de tu cliente y ten a la mano un producto que le pueda resultar útil. La mayor necesidad es el futuro de su familia.

Viejos y nuevos amigos no sospecharon que esos encuentros causales eran resultado de un importante trabajo de vigilancia e investigación de Facebook. El siguiente en su lista era su amigo de preparatoria que tenía un importante cargo en gobierno, bastó una foto que publicó el dueño de un café, para saber en qué lugar se movía, no fue una investigación sencilla, él era muy discreto. Tras una semana buscándolo, finalmente, su vigilancia rindió frutos, cuando lo vio entrar a media tarde.

—Mauricio, ¿te acuerdas de mí? Soy Lucio.

—Lucio, ¿qué andas haciendo aquí?

—Pasaba por el barrio y se me antojó un café.

—Mira qué coincidencia, yo salí un rato a tomar aire.

—Está muy rico, ¿quieres sentarte?

Mauricio consulta su reloj y asiente, no bien termina de acomodarse cuando llega una taza de barro con café endulzado.

—¿Cómo te ha ido, Mauricio?

—Pues bien… o sea, en términos generales bien, pero la verdad hoy, justo hoy, estoy pensando en volver a empezar.

— ¿Cómo es eso, Mauricio? ¿Buscas nuevas inversiones?

—Mira. Es que hoy, de pronto, mientras estaba en la oficina y veía a la gente desayunando en platos desechables, vasos de unicel… cuando vi la cantidad de basura que se genera en esa pequeña oficina de gobierno, pensé que ya no hay manera de hacer nada…

—No te preocupes, Mauricio, cualquier crisis es una oportunidad, debes enfocarte en lo positivo…

—Lucio, ¿has escuchado hablar de la cuenta regresiva de nuestro planeta? —Lucio niega mientras sonríe con expresión de falso interés, discretamente mete la mano en su pantalón y saca una tarjeta de presentación con su nombre en letras doradas—. Verás, nos quedan unos 30 años para que todo lo que sucede sea irreversible, nuestro paso devastador por la Tierra ya no tiene remedio. La única forma de lograr un cambio es parando en este momento todos, no se trata de separar la basura o no usar popotes, se trata de cambiar radicalmente nuestra forma de vida.

—Entiendo, Mauricio, te preocupa el futuro, pero yo conozco algunas alternativas para estar preparado.

—No Lucio, no existen alternativas, no vamos a poblar la Luna y quienes creen que sus bunkers podrían resguardarlos, son ingenuos. No encontraremos ni siquiera en el fondo de la tierra un lugar seguro. Esta vez no es el final de los dinosaurios, sino que tal vez nuestro entorno se vuelva tan hostil que no habrá forma de garantizar la vida, ninguna vida, el calor nos va a aniquilar, los venenos que nosotros mismos hemos inventado… Ya está de más que las personas entiendan que su huella de carbono es algo serio, imagínate, la forma en que nunca podrás borrar tu paso de este mundo es teniendo hijos, y la gente sigue así, como si nada, teniendo hijos, viendo la tele, usando el celular, imprimiendo hojas de cosas absurdas, subiéndose al coche para ir a la tienda, comprando esos productos que vienen en cajas y empacados de manera individual, basura, más basura, comiendo alimentos procesados, pagando cuentas altísimas de celulares cuando pueden, sin ningún problema, prescindir de las fotos alegres de las vidas falsas de los demás… Podríamos vivir de aquí en adelante con lo que tenemos pero no, siempre se necesita más, más papel, más agua, más luz, más, más, ¿para qué? ¿de qué sirve? De nada, más dinero no te va a servir de nada en 20 años, de nada, porque al final todos vamos a estar muertos, hechos mierda, viendo, si es que tenemos tiempo, una agonía prolongada y colectiva, tomándonos de la mano de nuestras esposas o padres para despedirnos, quizá imaginando cómo eran los árboles y las aves y las playas. Si tienes hijos, abrázalos, porque su vida será dura, si nosotros tenemos suerte, si tenemos algo de suerte, moriremos antes. Por eso vengo de la oficina, presenté mi renuncia, nada de lo que he logrado hoy sirve. Me voy, Lucio, me voy con mi esposa a vivir a la playa. Que el final nos encuentre frente al mar —Mauricio toma un sorbo de café, respira muy profundo—. Discúlpame Lucio, tenemos tanto sin vernos, pero dime, ¿qué me querías decir?

Las manos de Lucio deformaron la tarjeta de presentación que comenzó a apretar durante la perorata de Mauricio, en su rostro la sonrisa entornada dio paso a un gesto de sincera preocupación.

—No te preocupes Mauricio, dime, ¿hay alternativa?

—Me alegra que lo preguntes, mi esposa y yo estamos comenzando una sociedad autosustentable, obviamente, no podemos quedarnos a un lado del mundo que conocemos hoy, pero con algunas inversiones y trabajo comunitario, podríamos lograr un cambio, sabemos que muchos no podrían venirse ahora, pero tal vez podemos comenzar con unas cuotas mensuales, si quieres, te puedo mandar la información por Internet.

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